Esquemas, uno de los tipos de aprendizaje más usados.

Los tipos de aprendizaje que debes conocer sí o sí.

¿Ya no sabes lo qué hacer para que tus horas de estudio sean lo más rentable posible? ¿Estás cansado de estudiar de la misma manera sin obtener buenos resultados? En este post te ayudaremos a descubrir los distintos tipos de aprendizaje que existen así como una serie de consejos que seguro te serán de utilidad para triunfar en tus estudios.

Tipos de aprendizaje.

Pasamos la mayor parte de nuestra vida en un aprendizaje continuo y adquiriendo conocimientos nuevos todos los días. Esto hace que sean muy importantes y necesarias las distintas técnicas de estudio.

Seguro que muchos de vosotros pensáis que solo existe una manera de estudiar o aprender y lleváis usando esta toda vuestra vida. Sin embargo, numerosos autores durante décadas han hecho investigaciones acerca el fenómeno del aprendizaje y han manifestado que existen distintas maneras de construir conocimiento.

Estate atento a los distintos tipos de técnicas de estudio que seguro te motivarán a dar el paso a probarlas y comprobar como sí son eficaces a la hora de preparar tus estudios.Los subdividiremos atendiendo al siguiente criterio: en primer lugar, los tres que están demostrando tener más resultado, para a continuación numerar otras corrientes que también tienen amplia aceptación.

Aprendizaje significativo. 

Los conocimientos nuevos entran en contacto con los viejos y se crea un nuevo aprendizaje. La información que ya teníamos en nuestra memoria se ve reconfigurada con la nueva para darle un poco más de estructura y claridad.

Aprendizaje cooperativo.

Puede que no sepáis a que se refiere este tipo de técnica pero su nombre puede guiaros a acertar. Si señores, se refiere al trabajo en equipo. Desde los centros de docencia se está apostando fuertemente por este método ya que además de aprender con él se desarrollan una serie de valores necesarios para adentrarse en el mundo laboral.

Aprendizaje receptivo.

En este tipo de aprendizaje la persona recibe el contenido y solo tiene que comprenderlo para luego poder reproducirlo, es decir, aprender de forma impuesta o pasiva. Un ejemplo de esto sería el contenido que recibe el alumno por parte de su profesor.

Aprendizaje por descubrimiento.

A diferencia del anterior, en este caso, la persona  descubre nuevos conceptos y relaciona estos en su mapa mental para luego ser adaptados correctamente por el sistema cognitivo. El alumno tiene mucha más participación que el profesor, es él quien adquiere los conocimientos a través de su experiencia y la figura del docente actúa solo como mero mediador.

Aprendizaje por imitación.

Tiene lugar en un ámbito social y se produce al observar los comportamientos del resto de personas. En esta manera de aprender entran en juego dos roles; el primero sería el modelo, la persona a la que observamos y queremos copiar, el otro el sujeto, quien aprende realizando la misma conducta.

Aprendizaje memorístico.

Repetir y repetir los datos sin comprenderlos ni procesarlos también es un método de aprendizaje. Este tipo es el más básico ya que los datos se retienen en nuestra memoria a corto plazo y solo son recordados en un período muy limitado en el tiempo.

Aprendizaje implícito.

Seguro que muchas de las cosas que habéis aprendido a lo largo de vuestra vida lo hicisteis sin ningún tipo de intención o voluntad. Este conocimiento recibe el nombre de implícito, ya que no requiere de un esfuerzo para lograr aprender, sino que es inconsciente. Pero ojo, no todo el aprendizaje se puede adquirir de esta manera.

Aprendizaje explícito.

Esta técnica de estudio es el polo opuesto a la anterior. Las personas tienen intención de aprender; si tu objetivo es lograr la adquisición de un conocimiento, tendrás que esforzarte en conseguirlo y prestar la atención necesaria.

Aprendizaje asociativo.

Un individuo aprende a través de la asociación entre dos estímulos en el cerebro. Por ejemplo, asociamos estudiar la tabla de multiplicar con una canción.

Aprendizaje no asociativo.

Por último, en este tipo de aprendizaje entra en juego un único estímulo. En este tipo de técnica la conducta de la persona cambia como resultado de la repetición continua del mismo estímulo. Los individuos que viven cerca de un aeropuerto o de la vía del tren están habituados a ese tipo de contaminación acústica, ya no les molestan esos ruidos como a otra persona que llegue nueva al vecindario por ejemplo.

Hay que seguir uno de los tipos de aprendizaje.

Trucos para conseguir un buen estilo de aprendizaje.

Como ya veis existen muchas maneras de conformar el aprendizaje, aunque todas se basan en adquirir el conocimiento a partir de una fuente y posteriormente retenerlo.

Se ha investigado mucho sobre la memoria y su capacidad de retener todo el material adquirido. Los resultados mostraron que la información se va perdiendo con el paso del tiempo; es decir, si no repasamos lo que hemos memorizado previamente, el conocimiento irá disminuyendo exponencialmente.

Ahora que ya sabes que la memoria necesita ser ejercitada para funcionar correctamente, ponte las pilas y aplica alguno de los siguientes trucos que seguro te serán de utilidad para recordar más fácilmente:

  • Construye una historia. Requiere de una pizca de esfuerzo y creatividad para crear el relato que relacione todos los elementos a recordar.
  • Explica a otros el material. Te ayudará a memorizar todos tus apuntes, ya que tienes que trabajar continuamente con ellos para lograr su exposición.
  • Haz esquemas. El hecho de realizar resúmenes de tu temario te ayudará a focalizarte en aquello que es importante al mismo tiempo que ejercitas la mente y recuerdas mucho mejor lo estudiado.
  • Utiliza rimas para aquellas palabras que sean más complejas de memorizar. Siempre es más fácil asociar los nuevos conceptos con palabras ya conocidas, haciendo así mucho más simple el proceso.
  • Repasa siempre. Ya sabes que la memoria con el paso del tiempo va perdiendo, por eso repasar todo el material es un consejo de los que no pueden faltar en tu proceso de aprendizaje.
  • Utiliza acrónimos. ¿Nunca habéis memorizado una lista de palabras con acrónimos para recordarlo mejor? Puede que tengas que acordarte de los autores de una generación literaria y recurras a sus iniciales para simplificar el proceso. En inglés se utilizan las consonantes de la palabra “Maleta” para recordar el orden en el que los adverbios deben ir colocados en una frase.

Un buen modelo de aprendizaje te puede llevar al éxito.

 

Cuando la mezcla cine y educación se convierte en abusiva. Terrence Fletcher

Cine y educación. Una compleja relación de extremos.

Cine y educación, terreno pantanoso el que nos proponemos pisar en este artículo. La interrelación entre ambas fuentes de cultura ha sido celebrada y criticada a partes iguales; todos recordamos el revuelo causado a finales de la década pasada con el lanzamiento del filme alemán La ola. Se la acusó de provocadora, morbosa e irrespetuosa con temas especialmente sensibles, y con pretensiones de provocar un debate más sociológico que cinematográfico. Lo que realmente molestó a muchos fue la sensación de sentirse insultados como individuos inteligentes y racionales, al mostrar con suma facilidad como se puede dirigir el pensamiento humano, en un momento en el que se supone la mente humana está más que alerta ante cualquier atisbo de movimiento autoritario, en base a las dramáticas experiencias del pasado.

Posteriormente, el cambio de década nos agasajó con la incipiencia de unos movimientos políticos radicales que cristalizaron a lo largo de la misma en varios países de la Europa ilustrada, por lo que quizás la película, y en general el movimiento de la tercera ola -en el que se enmarca- no estaba tan desencaminado.

En contraposición a esto, cualquier amante del cine recuerda con una mezcla de felicidad y melancolía ese “Oh, capitán, mi capitán”, dirigido al profesor Keating y que enmarca uno de esos finales de película. Es más; desde Preparadores de Oposiciones estamos seguros de que más de uno ha descubierto -o al menos reafirmado- su vocación como maestro imaginándose despertando y alentando las infinitas mentes de unos infantes al estilo del mejor Robin Williams que hayamos visto en una pantalla.

John Keating, paradigma del docente en cine y educación

Así pues, sensaciones encontradas, como en todo aquello que despierta inquietudes reales y profundas en el ser humano, las que nos aporta esta relación simbiótica entre el séptimo arte y la enseñanza. Y en este contexto vamos a intentar aportar nuestro granito de arena elaborando una lista de películas que tratan esta estrecha relación cine y educación, pero desde puntos de vista opuestos: por una parte de una manera idealizada, con películas en las que se muestra al espectador una relación profesor-alumno perfecta, con un maestro apasionado por enseñar y un alumno dispuesto a aprender, y por otra centrándonos en los extremos, cuando una de las dos vías entiende su parte del trato de manera disfuncional.

La idílica relación profesor-alumno en la mezcla cine y educación.

En esta primera subdivisión trataremos a los profesores modelo, centrándonos en películas cuya visualización retrotrae al espectador a su infancia, en busca de aquel profesor al que equiparar al héroe de la ficción.

Generalmente, y sin que esto se entienda como una crítica, todas siguen un patrón muy similar: profesor entrañable con métodos novedosos y apasionados -y por tanto mal vistos por una institución tradicional y estricta-, es puesto a cargo de un grupo de alumnos que son vistos como problemáticos, o en su defecto desencantados con el sistema educativo. Después de un breve período de aclimatación -partiendo de una inicial indiferencia hasta el momento en que la pasión del maestro hace mella en ellos-, retoman el interés por el aprendizaje, uniéndose ambos contra un elemento externo traumático -probablemente la institución antes descrita- que pone en riesgo los extravagantes, aunque efectivos, métodos del maestro.

Este paradigma lo cumplen a la perfección tres películas de las que hemos seleccionado: El club de los poetas muertos, El indomable Will Hunting y El profesor.

El club de los poetas muertos, de Peter Weir, es una película hermosísima, un canto al placer de enseñar y a cómo la pasión por la enseñanza, el don de comunicar y el carisma pueden transformar las vidas de unos alumnos desapasionados y acostumbrados a la rigidez de un mundo estricto y basado en lo normativo. La dirección del maestro Weir, con unos escenarios espectaculares y una representación de la amistad envidiable, es -como siempre- genial.

El argumento es sencillo: el nuevo profesor de literatura John Keating -un Robin Williams espectacular- llega a la Welton Academy, una prestigiosa a la par que tradicional institución norteamericana. Sus novedosos métodos de enseñanza calan en los alumnos, que comienzan a descubrir la belleza presente en la poesía y la importancia de disfrutar del ahora.

En El indomable Will Hunting repite Robin Williams -que ganaría aquí el Oscar- como un pintoresco terapeuta que ayuda a un joven genio, Will Hunting, a superar sus traumas infantiles y la impenetrable coraza que desde entonces carga consigo, así como a escoger la mejor opción para un futuro que se le presenta brillante. A destacar el guion escrito por unos jovencísimos Matt Damon y Ben Affleck, que también ganó el Oscar.

El profesor es un filme de Tony Kaye -al que recordamos de la magnífica American History X- que narra un extracto de la vida del profesor Henry Barthes -un carismático y desencantado Adrien Brody-. Henry posee un don natural para la enseñanza, pero sus constantes sustituciones en instituciones marginales lo han llevado a un permanente estado de nihilismo y negación de sus talentos, sin poder además pasar el tiempo necesario con sus alumnos como para llegar a desarrollar una relación con ellos. Además de esto, su encuentro con una joven que vive en la calle y su posterior relación también tienen mucho peso en la película.

Por último, hablaremos de dos películas que, si bien poseen menos categoría cinematográfica que las anteriores, resultan entrañables al espectador por la relación de paternalismo que se crea entre el profesor y unos alumnos adorables (hay que tener en cuenta que estamos hablando de niños de unos diez años).

Los chicos del Coro se ambienta en un internado para niños problemáticos de la Francia de mitad del siglo pasado. A ella llega Clément Mathieu, un músico reconvertido a profesor, quien gracias a la formación de un Coro termina desarrollando una estrecha y afectuosa relación con sus alumnos, entre los que destacan dos, el adorable Pépinot y Pierre Morhange, quien se convierte en el alma del Coro debido a su prodigiosa voz.

Por último, Escuela de rock es el exponente más gamberro de esta relación cine y educación. Ni el profesor es el típico de este tipo de películas -Jack Black en el papel de Dewey Finn, un fracasado guitarrista de un grupo de rock al que sus compañeros echan del mismo y que termina suplantando a su compañero de piso, profesor, en un colegio privado muy elitista-, ni tiene unas intenciones honestas -al principio solo piensa en el cheque a cobrar a final de mes, y posteriormente, al ver las habilidades musicales de los pequeños, en utilizarlos para ganar un concurso de bandas-.

Pero conforme avanza la película, se desarrolla una relación extraordinaria entre profesor y alumnos, y bajo el contexto de la cultura rock, Dewey enseña a los niños, demasiado cuadriculados y “adultos” por culpa de unos padres y una institución en extremo estrictos, a disfrutar y a dejarse llevar. Además, la banda sonora es maravillosa, y posee una escena que se queda en el corazón de todo aquel amante de la música que se precie.

Cine y educación, también una relación tóxica.

En el otro extremo del espectro nos encontramos a aquellos profesores que se pasan de la raya en su método. Antes hacíamos referencia a la “pasión” del maestro como algo bueno, ya que contagiaba a sus alumnos. Pero esta también puede írsele de las manos, y o bien ser mal entendida por el docente, excediéndose en sus límites, o bien contagiando y animando en demasía al alumno. Ambas vertientes suelen llevar a un mismo final, el descontrol fatal de la situación.

Cuando la mezcla cine y educación se convierte en abusiva. Terence Fletcher

La ola narra el bienintencionado y posteriormente descontrolado proyecto de un profesor alemán, creando una suerte de movimiento totalitario en clase, con la intención de mostrar su forma de actuación a los alumnos. Todo se descontrola cuando los adolescentes comienzan a tomárselo más y más en serio.

El filme francés En la casa nos trae la relación entre un profesor de literatura francesa, escritor frustrado y hastiado del mundo de la enseñanza, en el que sólo se encuentra con las mediocres y desganadas redacciones de sus alumnos, y uno de ellos, en el que descubre una brillante capacidad de observación. Prendado de esta, lo anima cada vez más y más en las descripciones que hace de la vida de unos de sus amigos, también compañero de clase, y de su familia, llegando a un punto en el que la línea existente entre realidad y ficción se difumina.

Por último, y como el más novedoso exponente hollywoodiense acerca de cine y educación, nos encontramos con Whiplash, de uno de los directores de moda norteamericanos, Damien Chazelle. Trata la demencialmente tóxica relación entre un joven baterista de jazz, Andrew Neiman -el incipiente Miles Teller- que aspira a una plaza titular en un Conservatorio de Música muy exclusivo, y su profesor Terence Fletcher -excesiva y maravillosa a partes iguales la interpretación de un J.K. Simmons que se llevó el Oscar sin oposición-. Los métodos de Fletcher incluyen el maltrato, tanto físico como verbal, la humillación pública y el obligar a sus pupilos a trabajar hasta la extenuación, y siempre bajo un ritmo de presión brutal, pues considera que sólo así se conseguirá algo realmente trascendente.

La película tiene su dosis de polémica, ya que los métodos deleznables de Fletcher terminan cristalizando en un final apoteósico, en el que el talento del joven Neiman desborda la pantalla, por lo que la lectura que se haga del filme puede llegar a ser muy errónea.

Finalizamos aquí este amplio artículo, esperando que os haya entretenido, y aún más importante, que os quedéis con alguna recomendación de las aquí mencionadas. Y ya sabéis, en vuestra carrera hacia convertiros en un docente -particularmente os animamos a seguir la corriente del maestro Keating-, contáis con nosotros para ayudaros en el camino.

¡Ánimo futuros docentes!