Cómo hacer una programación didáctica LOMLOE para las oposiciones en Galicia
Si estás preparando las oposiciones de Educación, es bastante probable que tengas ya unas cuantas pestañas abiertas con normativa, modelos de programación y consejos de otros opositores. Y que, después de consultar tanta información, todavía no tengas claro cómo empezar la tuya.
Es normal. Una cosa es conocer los elementos que aparecen en el currículo y otra muy distinta conseguir que encajen en una propuesta que tenga sentido de principio a fin.
En Galicia, además, hay que prestar atención a la normativa autonómica. No basta con descargar una programación elaborada para otra comunidad y cambiar las referencias legales. El currículo, las disposiciones aplicables y las condiciones de la convocatoria deben encajar con la especialidad y la etapa que vas a preparar.
Por eso, antes de sentarte a redactar páginas y páginas, merece la pena detenerse un momento. ¿Qué debe reflejar realmente una buena programación? ¿Cómo se relacionan las competencias con las actividades? ¿Qué papel tienen los criterios de evaluación? ¿Y cómo se prepara un documento que después puedas defender ante un tribunal?
Vamos por partes.
Índice
1. Antes de empezar: qué debe aportar tu programación didáctica
Uno de los errores que conviene evitar desde el principio es pensar que una programación didáctica se valora por la cantidad de páginas, tablas o términos pedagógicos que contiene.
Un documento extenso puede estar bien trabajado, pero también puede esconder problemas de coherencia. Por ejemplo, una programación puede proponer metodologías muy variadas y, al mismo tiempo, no explicar qué aprendizajes pretende conseguir con ellas. O puede incluir numerosos instrumentos de evaluación sin aclarar qué se va a observar en cada caso.
La diferencia está en cómo se conectan las decisiones.
Imagina que preparas una unidad en la que el alumnado tiene que analizar información, resolver un problema y presentar sus conclusiones. Para que esa propuesta tenga sentido, debes saber qué aprendizaje quieres trabajar, qué elementos curriculares justifican la actividad y cómo comprobarás los resultados.
No necesitas complicarlo más de la cuenta. Necesitas poder explicar por qué has elegido esa actividad y qué aporta al proceso de aprendizaje.
En una oposición hay otra cuestión que debes tener presente: la programación no se prepara únicamente para llevarla al tribunal. También tienes que conocerla lo suficiente como para explicar y justificar sus decisiones cuando llegue el momento de la defensa.
2. Qué normativa debes consultar si te presentas en Galicia
Antes de redactar la introducción, elegir las unidades o diseñar las situaciones de aprendizaje, reúne las referencias normativas que corresponden a tu etapa.
Puede parecer la parte menos atractiva del trabajo, pero te ahorrará bastantes problemas. Utilizar un modelo de otra comunidad autónoma o basarte en una disposición que no corresponde a tu especialidad puede obligarte a rehacer apartados enteros.
La LOMLOE y la legislación estatal
La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, conocida como LOMLOE, modificó la Ley Orgánica 2/2006, de Educación. Sobre ese marco se desarrolla el currículo vigente de las distintas etapas educativas.
Después debes consultar el real decreto que establece las enseñanzas mínimas de la etapa correspondiente. Si tu programación se refiere a Educación Secundaria Obligatoria, la referencia estatal es el Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo.
Puedes consultar el Real Decreto 217/2022 en el BOE.
El currículo gallego de Educación Secundaria
Si preparas una especialidad de Secundaria y tu programación corresponde a la ESO, tendrás que trabajar con el Decreto 156/2022, de 15 de septiembre, por el que se establecen la ordenación y el currículo de esta etapa en Galicia.
No es una referencia que debas limitarte a citar en la bibliografía. Conviene acudir a ella cuando necesites comprobar los elementos curriculares, la organización de la etapa o las disposiciones que afectan al desarrollo de tu propuesta.
Aquí puedes consultar el Decreto 156/2022 en el Diario Oficial de Galicia.
También debes revisar la Orden de 26 de mayo de 2023 que desarrolla ese decreto y regula la evaluación en la ESO gallega. Puedes localizarla en el Diario Oficial de Galicia.
El artículo 16 del Decreto 156/2022 regula las programaciones didácticas de los centros de ESO y establece sus elementos mínimos en el contexto de la planificación curricular. Es una referencia útil para comprender cómo se organiza la programación en la etapa, aunque no sustituye las instrucciones específicas de una oposición.
¿Y si te presentas a Primaria o Bachillerato?
En ese caso, tendrás que cambiar las referencias por las que corresponden a tu etapa. Para Primaria en Galicia, la norma curricular principal es el Decreto 155/2022, de 15 de septiembre. Para Bachillerato, debes consultar el Decreto 157/2022, de 15 de septiembre, además de las disposiciones de desarrollo aplicables.
Por último, revisa siempre la convocatoria de oposiciones en la que vas a participar. Los requisitos de presentación, la extensión, el formato y las condiciones de la prueba no deben deducirse de una guía general ni de las bases de otro año.
3. Competencias, criterios de evaluación y saberes básicos: cómo encajarlo todo
Una vez que tengas clara la normativa, llega una de las partes que más cuesta al principio: entender cómo se relacionan los elementos curriculares.
En ocasiones, al consultar modelos de programación, parece que basta con copiar las competencias, incorporar una tabla de criterios de evaluación y repartir los saberes básicos entre varias unidades. Sin embargo, incluir todos esos elementos no garantiza que la propuesta sea coherente.
Vamos a verlo de otra manera.
Las competencias clave representan aprendizajes fundamentales para el desarrollo personal, académico y social del alumnado. Las competencias específicas concretan los desempeños que se esperan dentro de cada materia. Los criterios de evaluación permiten valorar el grado de desarrollo de esos desempeños, mientras que los saberes básicos recogen los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios para trabajarlos.
No son piezas independientes.
Por ejemplo, en una materia científica de la ESO puedes plantear una actividad en la que el alumnado tenga que interpretar datos y elaborar una conclusión razonada. Para diseñarla, tendrás que seleccionar los saberes básicos pertinentes, relacionarlos con la competencia específica correspondiente y comprobar qué criterio de evaluación permite valorar el aprendizaje.
La actividad no se justifica únicamente porque resulte interesante. Tiene que contribuir a un aprendizaje que puedas identificar y evaluar.
Algo parecido ocurre en Lengua Castellana y Literatura. Si propones el análisis de un texto, debes tener claro qué aspectos quieres trabajar: comprensión, interpretación, argumentación, reflexión lingüística u otros aprendizajes contemplados en el currículo. A partir de ahí podrás elegir las tareas y los instrumentos adecuados.
La idea es sencilla: empieza por lo que quieres que el alumnado aprenda y construye la propuesta a partir de ahí, sin perder de vista los elementos curriculares que la fundamentan.
4. Cómo organizar los apartados de tu programación
No existe un índice que puedas utilizar sin cambios en todas las especialidades y convocatorias. La estructura definitiva dependerá de los requisitos aplicables y del tipo de programación que tengas que presentar.
Dicho esto, hay varios apartados que conviene trabajar con especial cuidado.
La introducción y la contextualización
La introducción debe situar al lector. Explica qué materia vas a programar, a qué etapa y curso se dirige y cuál es el enfoque general de tu propuesta.
La contextualización, por su parte, debe justificar las decisiones que tomas. Si el supuesto de partida proporciona información sobre el centro y el alumnado, utilízala para construir una propuesta coherente. Si no dispones de determinados datos, evita presentarlos como si fueran reales.
No hace falta describir un centro entero para demostrar que sabes contextualizar. Es más útil seleccionar las características que realmente influyen en la planificación.
La secuenciación de los aprendizajes
Aquí debes explicar cómo distribuyes el trabajo a lo largo del curso.
Una buena secuenciación no consiste en repartir el temario en partes iguales. Hay aprendizajes que requieren más tiempo, actividades que dependen de conocimientos previos y contenidos que conviene recuperar más adelante para consolidarlos.
Piensa, además, en el calendario escolar y en el número de sesiones disponibles. Una planificación demasiado ajustada puede quedar muy bien sobre el papel y resultar poco realista cuando intentas llevarla al aula.
Deja margen para revisar lo aprendido, detectar dificultades y ajustar el ritmo cuando sea necesario.
La metodología
Este apartado suele llenarse de nombres de metodologías: aprendizaje cooperativo, proyectos, investigación, gamificación o resolución de problemas.
Todas pueden tener sentido en determinadas circunstancias. El problema aparece cuando se mencionan sin explicar cómo se utilizarán.
Si propones trabajo cooperativo, por ejemplo, aclara qué tarea resolverá el grupo, cómo se organizará la participación y qué aprendizaje esperas conseguir. Si recurres a una investigación guiada, explica qué tendrán que investigar los alumnos, con qué recursos y cómo presentarán los resultados.
No necesitas utilizar todas las metodologías posibles. Es preferible seleccionar las que encajan con tu materia y justificar su uso.
Los recursos y materiales
Los recursos deben responder a las actividades y a las necesidades del alumnado. Pueden incluir libros, materiales elaborados por el docente, herramientas digitales, fuentes documentales o recursos del entorno.
Lo importante es que su presencia esté justificada. Si incorporas una herramienta digital, explica para qué sirve dentro de la propuesta. Si utilizas materiales adaptados, aclara qué barrera ayudan a reducir o qué aprendizaje facilitan.
Una lista extensa de recursos no aporta demasiado si no se entiende cómo se van a utilizar.
5. Situaciones de aprendizaje: cómo plantearlas con sentido
Las situaciones de aprendizaje ocupan un lugar relevante en el enfoque curricular de la LOMLOE. Su diseño debe permitir que el alumnado movilice los aprendizajes y las competencias en una tarea o contexto significativo.
Eso no significa que todas deban ser proyectos enormes ni que tengan que incluir actividades espectaculares. Una propuesta acotada puede funcionar perfectamente si está bien planteada y responde a los elementos curriculares seleccionados.
Pensemos en un ejemplo para una materia científica: el alumnado tiene que investigar una cuestión relacionada con el consumo de agua, interpretar información y presentar conclusiones justificadas.
Para desarrollar la propuesta, el docente selecciona los saberes básicos pertinentes, identifica las competencias específicas y los criterios de evaluación relacionados, decide qué tareas se realizarán y establece cómo se recogerán las evidencias de aprendizaje.
El contexto sirve para dar sentido al trabajo, pero no sustituye los objetivos curriculares.
En otra especialidad, el planteamiento será diferente. En Historia puede partirse del análisis de fuentes; en Matemáticas, de un problema que requiera aplicar procedimientos y justificar resultados; en Lengua, de una tarea de comprensión o producción textual.
Lo que debe mantenerse es la coherencia entre lo que se propone, lo que se pretende aprender y lo que después se evalúa.
Si quieres profundizar en este apartado, en el blog encontrarás el artículo Situaciones de aprendizaje en la LOMLOE, que puedes utilizar como complemento para trabajar el diseño de estas propuestas.
6. Evaluar no consiste únicamente en poner una nota
La evaluación merece una atención especial porque es fácil caer en explicaciones demasiado generales.
Decir que se utilizará una evaluación continua, formativa e integradora no basta por sí solo. Debes explicar cómo se concretará en las actividades de tu programación y qué información utilizarás para valorar el aprendizaje.
Empieza por los criterios de evaluación que correspondan a tu materia y curso. Después piensa qué evidencias te permitirán comprobar el desempeño esperado.
Si el alumnado tiene que argumentar una conclusión a partir de datos, una respuesta razonada puede ofrecer información útil. Si debe desarrollar un procedimiento matemático, puede interesarte observar tanto el resultado como los pasos seguidos. En una tarea oral, tendrás que definir qué aspectos de la producción quieres valorar.
A partir de ahí, elige los instrumentos.
Puedes recurrir a pruebas escritas, rúbricas, producciones del alumnado, observación sistemática, exposiciones u otros instrumentos adecuados. No hay una única herramienta válida para todas las situaciones.
Una rúbrica, por ejemplo, puede ayudar a explicar los aspectos que se tendrán en cuenta en una exposición oral. Pero si se utiliza una rúbrica con indicadores que no guardan relación con los criterios de evaluación, el instrumento pierde buena parte de su utilidad.
También conviene explicar qué harás con los resultados. Si detectas que una parte del grupo no ha comprendido un aprendizaje necesario para continuar, la programación debe permitir tomar decisiones sobre el refuerzo, la revisión de las actividades o la adaptación de la enseñanza.
La evaluación aporta información para mejorar el proceso, no solo para cerrar una calificación.
7. Atención a la diversidad: decisiones concretas, no declaraciones generales
La atención a la diversidad es otro de los apartados en los que se nota si una programación se ha pensado con detenimiento.
No basta con afirmar que se atenderá a los distintos ritmos de aprendizaje. Hay que explicar qué decisiones pueden facilitar que el alumnado participe, comprenda las tareas y avance en función de sus necesidades.
Imagina una actividad en la que todos deben trabajar con un texto complejo. Puedes anticipar el vocabulario imprescindible, ofrecer instrucciones ordenadas y facilitar materiales accesibles. Si la tarea permite diferentes formas de demostrar el aprendizaje, también puedes contemplar alternativas coherentes con lo que se pretende evaluar.
Estas medidas no tienen que aparecer de forma idéntica en todas las unidades. Deben responder a las características de las actividades y a las necesidades educativas previstas.
Conviene distinguir, además, entre las medidas generales que facilitan el aprendizaje de todo el grupo y las medidas específicas que puedan necesitar determinados alumnos, siempre de acuerdo con la normativa aplicable.
El Diseño Universal para el Aprendizaje puede servir como referencia para reflexionar sobre las barreras que dificultan la participación y sobre cómo anticiparse a ellas. Pero incluir sus principios en la programación solo tiene sentido si se traducen en decisiones concretas.
Pregúntate qué obstáculos puede encontrar el alumnado, qué apoyos serían útiles y cómo comprobarás si las medidas adoptadas funcionan. Esa reflexión será mucho más valiosa que una lista de estrategias desconectadas de las actividades.
8. Errores que conviene revisar antes de entregar la programación
Después de dedicar semanas a redactar, es fácil pasar por alto algunos problemas. Por eso, antes de dar el documento por terminado, conviene revisarlo como si fueras una persona que lo lee por primera vez.
Hay cuatro cuestiones a las que prestaría especial atención.
La normativa. Comprueba que todas las referencias corresponden a la etapa, la materia y la comunidad autónoma adecuadas. Revisa también las condiciones de la convocatoria: no des por válidos los requisitos de un proceso selectivo anterior sin comprobarlos.
La coherencia curricular. Mira si las actividades se relacionan realmente con las competencias y los criterios de evaluación seleccionados. Las tablas pueden estar completas y, aun así, no explicar con claridad qué se pretende conseguir.
La viabilidad. Revisa el tiempo disponible, los recursos y la carga de trabajo prevista. Una programación debe ser ambiciosa en sus objetivos, pero también realista en su desarrollo.
La defensa oral. Si la convocatoria exige exponer y defender la programación, tendrás que conocer sus decisiones principales y argumentarlas. Leer el documento de principio a fin no sustituye esa preparación.
Una buena prueba consiste en elegir una de tus situaciones de aprendizaje e intentar explicar, sin consultar continuamente las tablas, por qué la has diseñado así, qué quieres que aprenda el alumnado y cómo vas a valorar los resultados. Si te cuesta responder, vuelve a revisar ese apartado.
9. Cómo preparar la defensa ante el tribunal
Una vez que la programación está avanzada, comienza otro trabajo: aprender a explicarla.
No es necesario memorizar literalmente cada párrafo. De hecho, depender de un texto aprendido palabra por palabra puede dificultar la exposición si pierdes el hilo o necesitas adaptar una explicación.
Empieza por dominar la lógica del documento. Debes poder explicar el contexto, los aprendizajes que has priorizado, la relación entre las actividades y la evaluación y las medidas que has previsto para atender a la diversidad.
Después, practica la exposición en voz alta. Cronométrate y comprueba si dedicas demasiado tiempo a la introducción o si llegas a los apartados finales con prisas. Ajusta el guion a las condiciones concretas de la convocatoria.
También merece la pena anticipar preguntas. ¿Por qué has elegido esos instrumentos de evaluación? ¿Cómo responderías si una actividad no funciona como esperabas? ¿Qué relación tiene una situación de aprendizaje con los criterios seleccionados?
No necesitas tener una respuesta grandilocuente para cada cuestión. Necesitas conocer tu propuesta y poder justificar las decisiones que has tomado.
En este punto puede ayudarte la guía del centro sobre cómo preparar y defender la programación didáctica en tu oposición, que amplía los aspectos relacionados con la exposición ante el tribunal.
10. Una última revisión antes de darla por terminada
Antes de cerrar el documento, reserva un tiempo para revisar el conjunto. No te limites a corregir erratas: comprueba que la programación funciona como una propuesta completa.
Pregúntate si los elementos curriculares corresponden al curso elegido, si las actividades tienen una finalidad clara y si los instrumentos permiten recoger evidencias relacionadas con los criterios de evaluación. Revisa también la secuenciación, los recursos y las medidas de atención a la diversidad.
Por último, comprueba que la bibliografía y las referencias normativas están bien identificadas y que el formato cumple las instrucciones de la convocatoria.
Esta revisión puede parecer poco productiva cuando tienes otras partes de la oposición pendientes. Sin embargo, detectar a tiempo una incoherencia entre una actividad y su evaluación puede evitarte rehacer varias páginas más adelante.

Preparar la programación con criterio marca la diferencia
Elaborar una programación didáctica para las oposiciones exige conocer el currículo, tomar decisiones pedagógicas y ser capaz de explicar por qué tienen sentido. En Galicia, ese trabajo debe apoyarse en la normativa estatal y autonómica correspondiente, sin perder de vista las condiciones específicas de la convocatoria.
No necesitas llenar el documento de metodologías ni convertir cada actividad en un proyecto complejo. Necesitas una propuesta coherente, bien fundamentada y que puedas defender con seguridad.
Si estás preparando las oposiciones y no sabes cómo abordar esta parte, contar con orientación especializada puede ayudarte a organizar el trabajo y revisar los apartados que más dudas generan.
En Preparadores Oposiciones puedes consultar las opciones de preparación de oposiciones de Educación y conocer las modalidades disponibles en Santiago de Compostela y online.
El objetivo es que llegues a la defensa con algo más que un documento terminado: que entiendas las decisiones que has tomado y sepas explicarlas con argumentos.





