Los métodos pedagógicos alternativos se basan en proyectos que favorecen la creatividad del alumno

Métodos pedagógicos alternativos. Ideas para futuros docentes. Primera parte.

La palabra tendencia está de moda… valga la redundancia. En una época de constante cambio, en la que surgen novedosas y reinventadas formas de hacer las cosas, la enseñanza no es, ni puede ser, ajena a las numerosas corrientes que, si bien no son en su mayoría de nuevo cuño, actualmente están entrando a formar parte del mundo educativo en una cuestión tan en boga como es el recuperar y poner en práctica los métodos alternativos.

Así, con un tema tan candente como el camino que debe seguir la educación en el futuro más próximo, y que os puede servir además de ayuda en la parte B de la oposición, al tener que generar y defender una programación didáctica, os vamos a explicar alguno de los métodos más llamativos (y exitosos, ya que si no no tendría sentido) que se están poniendo en práctica en centros educativos de todo el mundo. Debido a su potencial extensión, esta es la primera parte de un artículo que se completará próximamente.

Un repaso a los métodos pedagógicos alternativos. Los tres más conocidos

Si bien el título habla acerca del reconocimiento de las tres disciplinas pedagógicas que os vamos a relatar, ¿todos estáis familiarizados con el método Reggio Emilia? Seguramente no, y aunque sí que nos suena la palabra Montessori, hay muchas cosas que se nos escapan, como por ejemplo el papel del docente en ellas. Empezaremos explicando algo esencial; todas comparten entre sí el objetivo de motivar al alumno al aprendizaje, el no centrarse (o cerrarse a) materias tradicionales si no en proyectos y la falta de exámenes y notas como evaluación de su éxito. Pero, como veréis, difieren, y mucho, en la manera de llegar a este.

Los métodos pedagógicos alternativos se basan en proyectos que favorecen la creatividad del alumno

Método Montessori

Este método, orientado a las respuestas científicas y matemáticas, se basa en situar al alumno como centro alrededor del que orbita un profesor que le sirve de guía en la llamada “carrera educativa”. Así, disponen distintas propuestas educativas entre las que el niño debe escoger la que quiera y trabajarla. En la práctica, un buen ejemplo sería sería un puzzle con distintas formas, que ayudan al niño a desarrollar la lógica y la identificación de formas, además del pensamiento creativo o el típico juego de las tarjetas con nombres y con dibujos que se relacionan entre sí.

Los cursos que utilizan este método se dividen en clases de un intervalo de edad de tres años. Así, niños de 6 años conviven con los de 3, ayudándolos, mientras que los pequeños se sirven de ellos imitándolos.

Todo esto ayuda a que el alumno se mantenga motivado, al desarrollar conocimiento en aquello que le suscita interés, además de un espíritu crítico que tiene tanto que ver con su propia experiencia como con la de los demás. El profesor, como ya dijimos antes, guía, pero nunca juzga ni cuantifica lo que está haciendo el alumno.

En cuanto a las conclusiones tenemos, como en cada método alternativo, defensores y detractores: los primeros lo consideran un modo muy efectivo de producir líderes, individuos que han desarrollado desde bien pequeños autonomía, capacidad crítica, concentración y capacidad de resolución de problemas de forma creativa. Por el contrario, no falta quien acusa a este método pedagógico de fomentar una excesiva individualidad y falta de colaboración entre los alumnos.

Método Waldorf

Se podría hablar de la metodología opuesta a Montessori. Mientras la primera era más científica e individualista, esta es innegablemente creativa, y se basa en el grupo. Así, podríamos definir a Waldorf como el aprendizaje mediante el juego, desarrollando así la imaginación, la empatía, la creatividad y la vitalidad, el juego libre y con gran carga simbólica forma parte esencial en la educación del niño, sobre todo en una primera fase que comprendería hasta los siete años.

Las estancias en las que se llevarán a cabo estas clases suelen favorecer esta creatividad, con aulas coloridas, huertos para cuidar, sofás, etc.

Si bien estas medidas parecen muy positivas, también tienen su contrapartida menos popular, difiriendo de lo propuesto por Montessori, y es que los niños no aprenden a leer, escribir o hacer sumas hasta pasada esta primera fase de los siete años, ya que hasta este momento se han dedicado a las bellas artes, el movimiento, la musica, etc. Además, se trabaja de una forma mucho más grupal, eligiendo los proyectos no individualmente, si no en consenso.

Es importante explicar cómo funcionan los grupos, y es que sus integrantes no son forzados a mantener un nivel homogéneo, cada uno va aprendiendo los conocimientos cuando está preparado. La labor del maestro es la de observar a sus alumnos, ver sus cualidades y en función de esto enseñarles y potenciar aquello que necesiten, en el momento oportuno.

La colaboración es funadmental para el éxito de estos métodos pedagógicos alternativos

Método Reggio Emilia

Centrado en los intereses de los alumnos, las clases se centran en proyectos y en el autodescubrimiento. Así, el profesor no es sinónimo de Google ni de una enciclopedia, no es el libro de las respuestas, si no el principal motivador de sus alumnos en encontrarlas, documentando además su evolución a lo largo del curso.

Así, esta pedagogía alternativa se basa en grabar en vídeo y sacar fotos a los alumnos durante la ejecución de sus proyectos y la búsqueda de sus inquietudes, para posteriormente mostrarles su evolución, mejoría y el enorme potencial que tienen en base a esta. El método, pues, forma a alumnos capaces de valerse por sí mismos, con una gran inquietud por resolver los problemas que se le presentan, y aún más importante, con una gran querencia por la cooperación y la colaboración, que se acostumbran a trabajar en equipo para analizar y resolver situaciones.

El maestro/documentalista/motivador no se encuentra, como en la educación tradicional, en una posición superior al alumno, al no ser considerado como la fuente de todas las respuestas, si no que está a la misma altura, y si bien conoce estas cuestiones, su labor es la de guiar y aprender de sus alumnos, con un conocimiento más enfocado a la experimentación.

Al igual que en Montessori, el espacio de las clases debe estar muy cuidado, ser acogedor e incluso ayude en la motivación de los alumnos, llegando a tener una importancia cuasi filosófica, pues se considera un maestro mas, al favorecer su uso a unas mejores relaciones, comunicaciones y encuentros.

Y aquí lo dejamos, a falta de completar estos métodos pedagógicos alternativos con una segunda parte donde os explicaremos otros menos conocidos que estos, pero igualmente interesantes. Además, y como siempre, os recordamos nuestros cursos de preparación de oposiciones que, iniciados en estas fechas y organizados de una manera personalizada con un cuerpo docente que conoce al dedillo la oposición, están a vuestra disposición.

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