Sigue nuestras ayudas para concentrarse mejor

Cómo concentrarse para estudiar

Estudiar, estudiar, y seguir estudiando es monótono y estresante, tanto que puede que, llegado un punto, tengas dificultades para concentrarte. Es lo más natural del mundo, por eso en vez de bloquearte y agobiarte con la situación, lo que debes hacer es precisamente todo lo contrario: relajarte y ver qué pequeñas acciones puedes realizar para solventar la situación.

Desde nuestra experiencia, te damos unos pequeños consejos que esperamos que te ayuden.

El estudio con concentración rinde mucho más

Encuentra el ambiente adecuado para concentrarte estudiando

Puede que, normalmente, tu escritorio sea un buen lugar de estudio, pero cuando comienzas a saturarte, lo mejor es cambiar de ambiente. Ve a la biblioteca, u otro lugar silencioso con un espacio apto para el estudio, que debe incluir una mesa y una silla cómodas.

 Busca un/a compañero/a de estudio

El apoyo moral es la mejor de las motivaciones para la concentración. Ahora bien, es muy importante que ambas personas os toméis en serio vuestros hábitos de estudio, ya que, de lo contrario, puede que, en vez de ayudaros mutuamente, os distraigáis.

El hecho de tener un compañero de estudio te ayudará también a preparar mejor la materia, pues siempre podréis solucionaros dudas, compartir técnicas de estudio, apuntes, esquemas, material… Un chollazo, vamos.

Toma pequeños descansos que te ayuden a no perder la concentración

Tu cerebro necesita desconectar de vez en cuando para asimilar y procesar tanta información, ya que es muy difícil mantener la atención al 100% durante más de una hora. Es muy recomendable hacer descansos periódicos, 5-10 minutos como mucho para no desconectar por completo y que luego te cueste mucho retomar el hilo. Planear los descansos te ayudará a que no se te vayan de las manos.

Por otro lado, diversos estudios han confirmado que para reducir la fatiga atencional es recomendable dar un paseo por un entorno natural, tenlo en cuenta cuando no puedas más, y airéate en el parque, la playa, o tu lugar al aire libre favorito.

Divide y vencerás

Haz un plan de trabajo mensual o semanal, y divide las horas de estudio según la temática, para favorecer el proceso de atención. No es recomendable mezclar cuestiones muy dispares, ya que así tu cerebro tarda más en procesar.

También puedes dividir los textos, utilizando rotuladores fluorescentes para destacar las cuestiones importantes, pues separar los datos clave facilita la memorización, y de paso evitamos agobiarnos al ver sólo bloques de texto interminables.

Subrayar con sentido ayuda a concentrarse en lo que se lee

Otra cosa que no debes hacer es pegarte el gran atracón antes de un examen, sólo conseguirás aumentar los nervios.

Dormir bien es la clave para poder concentrarse

Es importantísimo que descanses bien, para estar fresco y asimilar los temas. Muchas personas tienden a estudiar de madrugada durante la carrera, pero una vez en fase oposición, te recomendamos que tengas un horario establecido para tus horas de sueño, así reducirás las probabilidades de padecer insomnio, y favorecerás que el sueño sea reparador, para no tener dificultades a la hora de memorizar.

Lo ideal es descansar 7-8 horas diarias, pero cada persona es un mundo, así que debes buscar un horario que se adecue a ti. Si te cuesta cumplir un horario, siempre puedes recurrir a cosas naturales como una infusión de valeriana antes de dormir, especialmente cuando se acerca el examen.

Haz ejercicio

“Mens sana in corpore sano” Si ya lo decían en tiempos de Roma… Para cuidar nuestra mente, es necesario cuidar nuestro cuerpo.

El ejercicio físico ayuda a mejorar nuestra capacidad cognitiva, así que intenta ir al gimnasio al menos un par de veces por semana. Disciplinas como yoga o pilates integran entrenamiento físico y mental, te animamos a probarlas.

Si te cuesta ir al gym, siempre puedes apostar por pequeños sacrificios como dar largos paseos, correr de vez en cuando, o jugar pachangas con los amigos, y complementarlo con cosas pequeñas como evitar el ascensor e ir andando en vez de coger el coche.

Por último, intenta mantener una postura correcta mientras estudias, para cuidar tu espalda y evitar contracturas.

Evita distracciones innecesarias

No tengas siempre el móvil a tu lado mientras estudias, no hay millennial capaz de resistirse a la tentación.

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Además, es recomendable minimizar el uso de internet. Si estás en la biblioteca, utiliza los libros, escribe las cosas tú mismo. Inconscientemente, fijarás los conceptos en tu mente.

Tampoco es aconsejable escuchar música mientras estudias, pues en ningún momento puede ayudarte con la concentración el hecho de darle a tu cerebro algo más que procesar. Lo que sí nos gusta, y mucho, es ir escuchando música a la biblioteca, sobre todo si es de buena mañana. Despertarás y te motivarás para comenzar con el estudio.

Entrenar tu mente te ayudará con la concentración

Los expertos aconsejan entrenar la mente unos 20 minutos al día para potenciar todas nuestras capacidades naturales. ¿Cómo puedes entrenar la mente? Pues con juegos típicos como el sudoku, sopas de letras o el ajedrez (que muchos consideran deporte por su alto nivel de exigencia), videojuegos como “Brain Training” de Nintendo, o apps como “Brain Trainer Special”. Puedes ver las 5 mejores apps para ejercitar tu mente en este artículo.

Comer sano también te ayuda con el estudio

Algunos alimentos son aliados naturales de nuestro cerebro. Por ejemplo, para fomentar la concentración, es bueno ingerir plátano por las mañanas, no tanto por las tardes por su efecto calórico. El plátano tiene un alto contenido de potasio, de vitamina C y vitamina B6, que ayuda a producir dopamina y serotonina (neurotransmisores).

Otras frutas que aporta vitamina C, ácido fólico y minerales son los frutos rojos. Especialmente recomendamos los arándanos, pues son ricos en flavonoides y polifenoles (antioxidantes), que mejoran las funciones cognitivas y previenen la oxidación y la inflamación celular.

¿Y el famoso tópico de los rabos de pasas? Pues lo cierto es que tanto las pasas como las uvas frescas mejoran las funciones cerebrales y previenen la pérdida de memoria por sus altas dosis de minerales y vitaminas del grupo B, pero tampoco van a obrar milagros.

¿Y es cierto que el cerebro necesita azúcar? Pues sí, pero sin generalizar. Los azúcares que necesita nuestro cerebro no son otros que los de frutas o, como mucho, el del chocolate negro. Este tipo de chocolate es sano porque aporta epicatequina, que mejora el flujo sanguíneo al cerebro. Otros tipos de chocolate, como el chocolate con leche o el blanco, no aportan este flavonol, por lo que no son tan beneficiosos, y además tienen mucho más azúcar refinado.

Por otro lado, diversos estudios han relacionado el consumo de frutos secos con mejoras en las funciones cognitivas. Especialmente, nueces y almendras. También es recomendable ingerir pescado azul, que nos aporta fósforo y omega 3 para las neuronas, que evita el deterioro cognitivo, y café u otros estimulantes que nos dan energía, pero esto último siempre con moderación.

 Mente fría pequeño saltamontes

La persona que más puede ayudarte a mejorar tu concentración no es otra que tú. No pienses en cosas negativas para no fomentar los nervios, y no te preocupes en exceso. Cuidar la respiración te ayudará cuando sientas un principio de ansiedad, para que no vaya a más. Respira hondo y profundamente.

Si lo necesitas, puedes buscar ayuda profesional, como aplicar técnicas de mindfulness o una sesión de coaching.

Y tú, ¿puedes aportar más tips para mejorar la concentración? ¡Déjanoslos en los comentarios!

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