Los métodos pedagógicos alternativos se basan en proyectos que favorecen la creatividad del alumno

Métodos pedagógicos alternativos. Ideas para futuros docentes. Primera parte.

La palabra tendencia está de moda… valga la redundancia. En una época de constante cambio, en la que surgen novedosas y reinventadas formas de hacer las cosas, la enseñanza no es, ni puede ser, ajena a las numerosas corrientes que, si bien no son en su mayoría de nuevo cuño, actualmente están entrando a formar parte del mundo educativo en una cuestión tan en boga como es el recuperar y poner en práctica los métodos alternativos.

Así, con un tema tan candente como el camino que debe seguir la educación en el futuro más próximo, y que os puede servir además de ayuda en la parte B de la oposición, al tener que generar y defender una programación didáctica, os vamos a explicar alguno de los métodos más llamativos (y exitosos, ya que si no no tendría sentido) que se están poniendo en práctica en centros educativos de todo el mundo. Debido a su potencial extensión, esta es la primera parte de un artículo que se completará próximamente.

Un repaso a los métodos pedagógicos alternativos. Los tres más conocidos

Si bien el título habla acerca del reconocimiento de las tres disciplinas pedagógicas que os vamos a relatar, ¿todos estáis familiarizados con el método Reggio Emilia? Seguramente no, y aunque sí que nos suena la palabra Montessori, hay muchas cosas que se nos escapan, como por ejemplo el papel del docente en ellas. Empezaremos explicando algo esencial; todas comparten entre sí el objetivo de motivar al alumno al aprendizaje, el no centrarse (o cerrarse a) materias tradicionales si no en proyectos y la falta de exámenes y notas como evaluación de su éxito. Pero, como veréis, difieren, y mucho, en la manera de llegar a este.

Los métodos pedagógicos alternativos se basan en proyectos que favorecen la creatividad del alumno

Método Montessori

Este método, orientado a las respuestas científicas y matemáticas, se basa en situar al alumno como centro alrededor del que orbita un profesor que le sirve de guía en la llamada “carrera educativa”. Así, disponen distintas propuestas educativas entre las que el niño debe escoger la que quiera y trabajarla. En la práctica, un buen ejemplo sería sería un puzzle con distintas formas, que ayudan al niño a desarrollar la lógica y la identificación de formas, además del pensamiento creativo o el típico juego de las tarjetas con nombres y con dibujos que se relacionan entre sí.

Los cursos que utilizan este método se dividen en clases de un intervalo de edad de tres años. Así, niños de 6 años conviven con los de 3, ayudándolos, mientras que los pequeños se sirven de ellos imitándolos.

Todo esto ayuda a que el alumno se mantenga motivado, al desarrollar conocimiento en aquello que le suscita interés, además de un espíritu crítico que tiene tanto que ver con su propia experiencia como con la de los demás. El profesor, como ya dijimos antes, guía, pero nunca juzga ni cuantifica lo que está haciendo el alumno.

En cuanto a las conclusiones tenemos, como en cada método alternativo, defensores y detractores: los primeros lo consideran un modo muy efectivo de producir líderes, individuos que han desarrollado desde bien pequeños autonomía, capacidad crítica, concentración y capacidad de resolución de problemas de forma creativa. Por el contrario, no falta quien acusa a este método pedagógico de fomentar una excesiva individualidad y falta de colaboración entre los alumnos.

Método Waldorf

Se podría hablar de la metodología opuesta a Montessori. Mientras la primera era más científica e individualista, esta es innegablemente creativa, y se basa en el grupo. Así, podríamos definir a Waldorf como el aprendizaje mediante el juego, desarrollando así la imaginación, la empatía, la creatividad y la vitalidad, el juego libre y con gran carga simbólica forma parte esencial en la educación del niño, sobre todo en una primera fase que comprendería hasta los siete años.

Las estancias en las que se llevarán a cabo estas clases suelen favorecer esta creatividad, con aulas coloridas, huertos para cuidar, sofás, etc.

Si bien estas medidas parecen muy positivas, también tienen su contrapartida menos popular, difiriendo de lo propuesto por Montessori, y es que los niños no aprenden a leer, escribir o hacer sumas hasta pasada esta primera fase de los siete años, ya que hasta este momento se han dedicado a las bellas artes, el movimiento, la musica, etc. Además, se trabaja de una forma mucho más grupal, eligiendo los proyectos no individualmente, si no en consenso.

Es importante explicar cómo funcionan los grupos, y es que sus integrantes no son forzados a mantener un nivel homogéneo, cada uno va aprendiendo los conocimientos cuando está preparado. La labor del maestro es la de observar a sus alumnos, ver sus cualidades y en función de esto enseñarles y potenciar aquello que necesiten, en el momento oportuno.

La colaboración es funadmental para el éxito de estos métodos pedagógicos alternativos

Método Reggio Emilia

Centrado en los intereses de los alumnos, las clases se centran en proyectos y en el autodescubrimiento. Así, el profesor no es sinónimo de Google ni de una enciclopedia, no es el libro de las respuestas, si no el principal motivador de sus alumnos en encontrarlas, documentando además su evolución a lo largo del curso.

Así, esta pedagogía alternativa se basa en grabar en vídeo y sacar fotos a los alumnos durante la ejecución de sus proyectos y la búsqueda de sus inquietudes, para posteriormente mostrarles su evolución, mejoría y el enorme potencial que tienen en base a esta. El método, pues, forma a alumnos capaces de valerse por sí mismos, con una gran inquietud por resolver los problemas que se le presentan, y aún más importante, con una gran querencia por la cooperación y la colaboración, que se acostumbran a trabajar en equipo para analizar y resolver situaciones.

El maestro/documentalista/motivador no se encuentra, como en la educación tradicional, en una posición superior al alumno, al no ser considerado como la fuente de todas las respuestas, si no que está a la misma altura, y si bien conoce estas cuestiones, su labor es la de guiar y aprender de sus alumnos, con un conocimiento más enfocado a la experimentación.

Al igual que en Montessori, el espacio de las clases debe estar muy cuidado, ser acogedor e incluso ayude en la motivación de los alumnos, llegando a tener una importancia cuasi filosófica, pues se considera un maestro mas, al favorecer su uso a unas mejores relaciones, comunicaciones y encuentros.

Y aquí lo dejamos, a falta de completar estos métodos pedagógicos alternativos con una segunda parte donde os explicaremos otros menos conocidos que estos, pero igualmente interesantes. Además, y como siempre, os recordamos nuestros cursos de preparación de oposiciones que, iniciados en estas fechas y organizados de una manera personalizada con un cuerpo docente que conoce al dedillo la oposición, están a vuestra disposición.

La hipnopedia propone el aprender incoscientemente escuchando la materia mientras dormimos

La hipnopedia. Os avisamos, esto no es un mundo feliz… por ahora.

Grabas una clase en audio, o a ti mismo leyendo los apuntes, y te lo pones mientras duermes. Al día siguiente, el conocimiento, no se sabe cómo, ha dejado poso en tu memoria, siendo un poco más sabio que el día anterior, y aún más importante, estudiando sin esfuerzo y tiempo. Sería maravilloso, ¿verdad? Pero la vida no es un capítulo de los Simpson, y aunque la hipnopedia funciona, no es el milagro que estáis esperando la noche antes del examen.

Aprender mientras duermes. La realidad

La creencia en la utilidad de esta alternativa forma de estudio está muy generalizada, si bien no llega a ser probada por mucha gente. Esto, sin duda, tiene mucho que ver con ciertas falsas relaciones que se establecen entre conceptos, y en este caso particular estaríamos hablando de una forma optimizada de estudio, la técnica pomodoro, que establece que los conceptos estudiados se asimilan mejor si intercalamos 25 minutos de estudio con 5 minutos de descanso y relajación.

En este caso, la hipnopedia ha sido utilizada desde sus inicios (obviando a la obra maestra de Huxley) como excusa para vendernos casetes para aprender idiomas sin esfuerzo. Los resultados eran claros: si bien podría llegar a producirse un mínimo de beneficio al ser capaz de recordar una pequeña parte de lo escuchado durante el sueño, estas ideas no podrían ser consideradas aprendizaje debido a su inconexión y coherencia. Dicho de otra manera, podríamos retener algo, pero no ser capaz de aplicarlo al no formar parte de un conjunto de conocimiento.

La hipnopedia propone el aprender incoscientemente escuchando la materia mientras dormimos

Aplicando la ciencia a la “ciencia”

Tratando de buscar una mejora en el proceso, los estudios se han repetido a lo largo de los últimos años con resultados que difieren; mientras algunos dan pie a la esperanza, otros parecen empeñados en quitárnosla.

Así, en el primer grupo podríamos incluir los de Jan Born, partiendo de la teoría de que la consolidación de la memoria ocurre durante oscilaciones específicas y lentas de actividad eléctrica, descubrió que podía amplificar estas señales usando estimulación transcraneal de corriente directa. Para que nos entendamos, dar una pequeña corriente eléctrica a través del cráneo mientras el proceso de aprendizaje inconsciente tiene lugar. Este primigenio experimento ha tenido recorrido, tratando de hacer esa estimulación menos invasiva, teniendo como última evolución un casquete de electrodos que mide la actividad neuronal que trabaja en conjunto con unos auriculares que reproducen sonidos en sincronía con las ondas cerebrales.

Si en un futuro se desarolla una optimizada hipnopedia, imágenes como esta estarán obsoletas

Entrando en el terreno de las conclusiones, Born establece que “se profundiza el sueño de ondas lentas y se hace más intenso”, haciendo así “(…) más natural (…) conseguir que el sistema entre en ritmo”.

Pero no todos los estudios obtienen conclusiones tan consensuadamente positivas para con la hipnopedia. Así, los investigadores del Weizmann Institute, en base a un experimento realizado, sostienen, de manera generalizada, que si bien es posible cambiar ciertas actitudes durante el día gracias al aprendizaje nocturno, esto es realizado de una manera mecánica. Lo explicamos en detalle: el experimento contó con un grupo de hombres, a los que, mientras dormían, se les estimuló con un tono sonoro, acompañado de un olor característico. En una fase posterior del experimento, el olor fue retirado, quedando únicamente el sonido. Los hombres reaccionaban de la misma manera que en la primera fase, olisqueando el aire, a pesar de que la señal recibida no era olfativa.

Así, la conclusión, que para alguno de sus integrantes fue positiva (es posible aprender de manera inconsciente), para la mayoría era simplemente una reacción condicionada a un estímulo. Así, el líder del grupo, el profesor Noam Sobel, indica como punto fundamental que todos los participantes en el experimento no recordaban nada de lo ocurrido al despertarse, ni eran conscientes de lo que había ocurrido, a pesar de que la conducta seguía estando presente. Había un aprendizaje, si, pero no de forma consciente, por lo que no cabía su aplicación a disciplinas que precisasen de reflexión, aunque se abría la puerta a su uso como tratamiento para adicciones o malos hábitos, en una suerte de terapia conductual inconsciente.

Pero dentro de los investigadores hubo una voz discordante que atribuyó un mayor éxito al experimento, y aún más importante, un gran futuro a la hipnopedia. Anat Arzi considera “haber demostrado que aprender durante el sueño es posible. Ahora se trata de establecer dónde se encuentran los límites, y qué tipo de información puede ser procesada y cuál no”.

El siguiente paso por parte del Weizmann Institute es llevar el experimento un paso mas allá, con personas en coma, tratando de averiguar así qué procesos se ponen en marcha durante los estados alterados de conciencia.

Lo que sin duda está claro es que la hipnopedia, a pesar de no ser ese método efectivo que se ha creado en el imaginario popular para aprender kung-fu en 30 segundos, sí que, tras ser adecuadamente desarrollada y entendida, puede ayudarnos a optimizar nuestro tiempo de estudio.

Desde pequenos pasamos un mal grolo cada vez que nos tocaba unha exposición oral. Nunca máis!

Cómo mejorar vuestras presentaciones orales

Para aquel que no lo sepa (si es que hay alguien que esté inmerso en el estudio de una oposición y no lo sabe), las oposiciones a educación están formadas por dos partes; una primera prueba de conocimientos, formada por una parte escrita y una práctica, y una segunda en la que se comprobará la aptitud pedagógica y las maneras técnicas del opositor, a fin de determinar si está preparado para dar clases.

Esta segunda parte incluye la redacción de una programación didáctica y la posterior defensa oral de una parte de esta. Es fácil inferir que no nos valdrá simplemente -como si esto fuese sencillo…- con haberla desarrollado con éxito y sabérsela de memoria… hay que manejar la presión y saber presentarla, explicarla y defenderla frente a un exigente jurado. Huelga decir que esta presentación es más importante que la redacción, por lo que debemos dominarla -y dominarnos- a la perfección.

Y es aquí, sabiendo de la necesidad y la dificultad de realizar una buena presentación oral cuando la presión es insoportable y el duro y exhaustivo trabajo de mucho tiempo está en juego en unos breves minutos, donde se enmarca el presente artículo, con una serie de consejos que seguro os ayudarán a ir más tranquilos a vuestra exposición. ¡Allá vamos!

Desde pequeños pasamos un mal trago cada vez que nos tocaba una exposición oral. ¡Nunca más!

Consejos para arrasar con nuestra presentación oral

Preparar, ensayar, repetir

Tanto si sois expertos comunicadores, como si la simple idea de hablar el público os causa pavor, debéis prepararos la presentación hasta que os salga de carrerilla… y parezca natural. Elaborad esquemas, ensayad frente al espejo, y muy importante, grabaos cuando creáis que ya lo tenéis controlado. Esto os ayudará a pulir esos últimos fallos y a crear esa falsa naturalidad que impresionará a vuestros oyentes.

También debéis prepararos para vuestra audiencia. Conocerla, y sobre todo conocer qué es lo que os pueden preguntar, dónde incidir más, qué tipo de lenguaje utilizar, pueden marcar una gran diferencia, al conseguir conectar con ellos. Piensa en cuáles pueden ser sus intereses, qué es lo que buscan en una buena presentación oral…y dáselo.

Entrena el contacto visual

Sí, una presentación cuesta, y sobre todo cuando en ella intervienen los nervios, la presión y la complicada sensación de sentirse observado, pero pensad en una cosa: ¿si fuese para una sola persona, sería menos complicado? Por supuesto que sí. Y eso lo obtenemos con el contacto visual. Miremos a los ojos a aquellos que nos escuchan, variando entre nuestros objetivos para que todos sientan que son los destinatarios del mensaje, consiguiendo así una presentación mucho más personal y cercana, y convirtiendo un potencial motivo de nerviosismo más en un argumento a nuestro favor. Creednos, dejar de considerar a nuestra audiencia como un todo abstracto y amenazador es fundamental, para lo bueno (mejorará enormemente la impresión que tengan de nuestra comparecencia) y para lo malo (evitará que los nervios nos jueguen una mala pasada).

Cuida el lenguaje corporal

Los gestos, la postura, el tono de voz… son imprescindibles para comunicar bien. Se estima que más de un 90% de lo que expresamos se deben a esos tres aspectos. Se podría llegar a decir que es más importante el cómo decir algo que lo que se dice… aunque no sea para nada cierto en una presentación oral de estas características. Pero no por ello debemos dejar de considerar ambas partes como un conjunto indivisible, y por tanto cuidarlo al milímetro. Así que ya sabéis, espalda erguida, cabeza levantada, sonrisas cuidadamente escogidas y conciencia en todo momento de qué están haciendo nuestras manos. Parece complicado, pero si lo incorporáis a vuestros ensayos frente al espejo os irá resultando cada vez más natural.

Existe un truco para aquellos que, por mucho que lo intenten, no sean capaces de controlar sus manos; tenerlas ocupadas. Agarrar un bolígrafo, o un lápiz (los bolis con pulsador siempre parecen desafiarnos a pulsarlos infinitas veces cuando nos ponemos nerviosos) pueden ayudarnos en esta tarea.

No te agobies si cometes algún error

Una equivocación, o incluso el trabarse en medio de la presentación oral no empaña, de ninguna manera, el discurso. Es más, es algo totalmente esperable, dadas las circunstancias, y de ello son conscientes los miembros del tribunal.

Es importante que seáis conscientes de esto, ya que el peligro que tiene es que os pongáis más nerviosos y entréis en una situación de pánico de la que no sepáis salir, y se os venga todo encima. Os pondremos un ejemplo y seguro que lo entenderéis mejor: os estáis examinando del carné de conducir, y el coche se os cala. El examinador ni lo tendrá en cuenta, pero si no sois capaces de controlarlo, podéis empezar a meter la pata en serio. Una sonrisa, dos segundos de calma para coger aire, y a seguir.

Gestionar el nerviosismo es una de las claves del éxito de toda exposición oral

Las pausas, muy importantes

Este consejo está estrechamente relacionado con el resto. Como ya dijimos antes, está claro que tenéis que memorizar lo que vais a decir, pero no puede notarse. Las pausas en el discurso son las mejores amigas de la naturalidad, y por ello debemos saber bien dónde y cómo hacerlas. Además, ayudan a que la audiencia nos siga mejor, nos aporta un feedback acerca de lo que acabamos de decir (en esa pausa podemos echar un vistazo a su reacción), y nos ayuda a ordenar los conceptos que vamos a exponer a continuación, limitando los posibles errores antes mencionados. Importantísimo.

No te olvides de que, en el fondo, estás contando una historia.

Y se lo estás contando a alguien que va a oír unas cuantas en un breve período de tiempo. Sé original, arriésgate con la estructura de tu programación (siempre dentro de unos límites, y sin que su calidad o coherencia se vean afectadas), e identifica al menos dos o tres momentos para ser un puntito más informal (la naturalidad, ya sabéis). Y, si vas a subrayar esa idea sobre la que has articulado toda la programación, que sea con distintos argumentos, ejemplificaciones y palabras. Tienes que tener claro que estás hablando para personas, con una capacidad de atención y valoración que pueden llegar a verse limitadas si lo que están oyendo les es ajeno, repetitivo o “más de lo mismo”.

Así que ya sabéis, no os pongáis nerviosos, preparadla hasta que os la sepáis de memoria, ensayadla hasta que parezca una conversación natural y vuestra presencia y gestos sean los adecuados, y entended y seducid a esa audiencia a la que os enfrentáis. ¿Sencillo, verdad? Pues para ayudaros a todo esto, con la experiencia que nos da el conocer a los tribunales, el haber tenido que pasar por ello y el haber ayudado a numerosos futuros profesores a hacerlo, nos ponemos a vuestra disposición, para la preparación de las siguientes especialidades de oposiciones de educación. ¡Os esperamos!

El pensamiento difuso nos ayuda a encontrar soluciones y a estudiar mejor

Cómo estudiar mejor: el pensamiento difuso. Cómo activarlo y sus beneficios.

Os hablábamos en nuestra última entrada, acerca del descanso entre exámenes, sobre lo importante que es dormir bien para relajarse entre exámenes, pero esta prescripción va mas allá, y no es solo una cuestión de levantarse con la cabeza como un bombo, o tener unas ojeras perpetuas dignas de un oso panda… no, es ciencia. Y es que, cuando estamos en pleno proceso de exámenes, y el cerebro trabaja a contrarreloj tratando de memorizar toda aquella materia objeto de examen, el procesamiento de la misma es fundamental, y aquí es donde entra el pensamiento difuso.

Esta técnica, una clásica en cualquier lista que se precie acerca de cómo estudiar mejor, consiste en el ordenamiento y asimilación subconsciente de los conceptos aprendidos para que surjan cuando los necesitamos, de una manera coherente y efectiva. Muchos nos sorprendemos cuando en un examen, después de ese momento de pánico de no saber cómo enfocar la respuesta a una pregunta, en cuanto logramos calmarnos y empezar a escribir, la sensación se asemeja a la de tirar de un hilo de conocimiento que no acaba. La información comienza a brotar, de manera ordenada y relevante, como una historia con sentido.

El pensamiento difuso puede ser entrenado, y sobre todo cuidado, en base a unos pasos a seguir y unas buenas prácticas de estudio que os explicaremos a continuación. Ya os avanzamos que no es tan complicado como parece, y si de verdad estáis rindiendo cuando estudiáis, y nos hicisteis caso en el anteriormente mencionado artículo… estáis en el camino.

El pensamiento difuso nos ayuda a encontrar soluciones con el subconsciente y a estudiar mejor

Controlando el pensamiento difuso. Cómo estudiar, asimilar, descansar… y disfrutar.

Al ser una técnica que se manifiesta subconscientemente, y que perpetuamente está trabajando en segundo plano, el pensamiento difuso no es algo que se tenga que aprender, sino que forma parte del cerebro de todos nosotros. Incluso hay expertos que opinan que en el mundo animal también está presente, como un mecanismo de defensa que permite vigilar el entorno (segundo plano) mientras se realizan otras tareas básicas como la alimentación, permitiendo así la detección de peligros y depredadores.

Así pues, lo que tenemos es que aprender a controlar y a maximizar esta multitarea cerebral, tan importante que puede llegar a marcar la diferencia en un proceso de estudio de tanta magnitud como unas oposiciones, en las que la cantidad de materia es tal que cualquier ayuda se agradece. Además, los beneficios pueden ser también indirectos, ya que al ser el descanso y el disfrute de ciertos ratos de ocio necesarios para su correcto desarrollo, además de importantes para que ese trabajo subconsciente sea efectivo, esto hace que el estudiante no los considere pérdidas de tiempo, ni se llegue a sentir mal al tomarse un momento para relajarse, si no incluso puede llegar a convencerse de que es algo que forma parte del proceso, y como tal imprescindible.

Identificaremos entonces tres consecuencias positivas de dominar el pensamiento difuso:

  1. Nos permite descansar sin ningún tipo de reproches y remordimientos entre sesiones de estudio
  2. Ayuda a la asimilación de conceptos densos y complejos, gracias a la ordenación y la perspectiva que se gana con ella
  3. Permite disfrutar del ocio, y darle un carácter de necesidades que de otra manera sería inviable para el estudiante

Estos tres puntos unidos permiten a las múltiples áreas cerebrales que interactúan en segundo plano combinen los nuevos conceptos con los previos, consolidándose y ordenándose como parte de un todo, de forma inconsciente. Claro que esto no se conseguirá con interminables horas de estudio traducidas a una lectura repetida de lo mismo una y otra vez, técnica con la que lo único que se consigue es agotamiento y pérdida de tiempo. Se precisa un trabajo enfocado e intenso, además de una gran comprensión lectora; en otras palabras, se necesita entender para poder aprender.

Optimizando la técnica para obtener un estudio más efectivo

Repetimos el punto anterior; una lectura repetitiva y superficial de los temas a estudiar no conseguirá nada en términos de asimilación subconsciente. El aprendizaje profundo, otra manera de llamar al pensamiento difuso, requiere de una alternación entre el modo enfocado (aquel en el que debemos estar mientras estudiamos, centrados al 100% en aprender y comprender) y el difuso, en el que nos dedicamos a otra cosa.

Conducir sin rumbo es uno de los mejores activadores del pensamiento difuso

Así, desterremos pensamientos como “nunca voy a entender este tema”, “aún me quedan 15 temas, no puedo descansar”, “si me lo leo 234 veces más quizás…”. No, esto no vale, y debéis desterrar para siempre la idea de que el estudio es machacar los apuntes con la vista una y otra vez. Por el contrario, para optimizar el estudio, seguid estos tres pasos:

  • Enfocad cada tema con todo el material adecuado y relevante que tengáis. Atención a las palabras en negrita; obviad recursos de última hora (Internet, nos conocemos) resúmenes milagrosos y anexos kilométricos de los que somos conscientes de su inutilidad cuando llevamos un 65% leídos. Coged vuestros apuntes, los libros de referencia, y tened a mano todo aquello que os pueda ayudar, y nada que os pueda distraer.
  • Descansad, activando el pensamiento difuso. Después de dos contundentes y provechosas horas de trabajo, el tema no está del todo controlado, y hay cuestiones que aún se nos escapan, o no quieren quedar registradas en el coco. ¡No pasa nada! A otra cosa, nuestro modo difuso seguirá trabajando en ello, dándole vueltas a esos conceptos que por ahora bailan en nuestro subconsciente. ¿Y qué podemos hacer para activar nuestro pensamiento difuso?  La Doctora Barbara Oakley, profesora de Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Industrial de la Universidad de Oakland, y coautora y profesora del MOOC Learning how to learn de la plataforma Coursera considera estas actividades como los mejores activadores del pensamiento difuso, además de permitirnos descansar de ese esfuerzo mental previo: ir al gimnasio, jugar al baloncesto o fútbol, correr o nadar, salir a conducir (una de nuestras favoritas), dibujar, escuchar música, dormir (el mejor y mayor activador conocido), echar una partida a algún videojuego, ver una serie o peli y charlar con algunas de nuestras personas favoritas.
  • Transcurridas 12 horas desde la sesión de estudio objeto del problema, volved a repasar la cuestión problemática. Vuestro cerebro ya ha tenido tiempo suficiente para organizar el tema, y ya ha dejado de reflexionar sobre el mismo, pero, Y ESTO ES LO IMPORTANTE, no ha olvidado esos chispazos de comprensión que ha generado fruto de su trabajo en segundo plano.

Poco a poco iréis optimizando esta técnica, incorporándola a vuestros hábitos de estudio, aprendiendo como mejorar con ella (incidir en los temas más complicados con ella, volviendo en días posteriores al tema, etc.), y en definitiva, habréis aprendido cómo estudiar mejor, y ninguno de vuestros objetivos, sea la presentación del curso académico para vuestros alumnos o la preparación de una oposición, será demasiado complicado.

Meditad, relajaos, id a la playa... el descanso hará que rindáis mejor en el estudio

El descanso entre exámenes. No estáis perdiendo el tiempo, lo estáis optimizando.

Bueno, ya pasó, ese enorme de extrema presión y tensión que vivisteis el 23 de junio ya es historia….por el momento. Pero no todo es alivio, la tensión por la inminencia de la prueba deja paso a un poso de sensación de vacío, trabajo a medio hacer y espera ansiosa hasta la siguiente prueba a superar, el siguiente escalón en esa Stairway to heaven que es el obtener una plaza de empleo público.

¿Y cómo se combate esto? Saber gestionar ese tiempo entre exámenes de la mejor manera es una de las tareas más complicadas para todo estudiante, que debe optimizar su tiempo, no caer en un pesimismo que lo invite a pensar en que ya no sigue en la pelea (la gran losa de estos procesos eliminatorios), y descansar, liberar esas tensiones que se generan implícitamente en tiempos de estudio sin descanso y presión de lo que está por llegar, ya que, en un paralelismo extraño con aquella frase de que “para ganar dinero hay que gastar dinero”, para poder optimizar el estudio, cuando el tiempo apremia, hay que descansar.

Tomarse un descanso es fundamental para rendir bien entre exámenes

La dura peregrinación entre exámenes, mejor con un correcto descanso

Ante la perspectiva de jugarse todo un año de estudio en una serie de exámenes eliminatorios, el descanso puede parecer el menor de los problemas, pues la necesidad de sacar tiempo de donde no lo hay para estudiar, y estudiar, y estudiar, y volver a estudiar, está siempre presente. Y el descanso suele ser el sacrificado. No nos referimos sólo al tiempo de sueño, que también es importantísimo, si no a todos aquellos momentos en los que el cerebro relaja esa fatiga mental a la que lo estamos sometiendo y el cuerpo libera la tensión acumulada y la ansiedad que sufre por el trabajo contrarreloj.

Así pues, a fin de maximizar nuestras intensas horas de estudio, y de optimizar nuestros pequeños tiempos de descanso, os presentamos aquí algunas de las propuestas más beneficiosas a tal fin.

Dormid bien, es fundamental

Un mínimo de siete horas diarias. Si, este mantra repetido hasta la saciedad no es seguido por prácticamente nadie, y mucho menos por alguien a quien el tiempo apremia, ¿verdad? GRAN ERROR. Un sueño adecuado es fundamental e imprescindible para poder asentar esos conocimientos que tanto nos ha costado memorizar. ¿Queréis optimizar el tiempo? Pues para ello debéis dormir bien, de nada nos vale pasar diez horas diarias delante del libro leyendo sin prestar atención. Y si queréis otro argumento a favor… ¿cómo os sentís cuando os levantáis después de una noche de cuatro o cinco horas de sueño? Pues imaginaos esa sensación teniendo que pasar el día estudiando.

Haced ejercicio físico

Corred, nadad, haced yoga… lo que queráis, pero hacedlo. Es más, aunque os hayan comentado y hayáis buscado por internet cual es el ejercicio más adecuado para relajaros, si no os convence no lo hagáis. Haced el que os apetezca, pues ya estáis tirando bastante de vuestra fuerza de voluntad para el estudio, y no necesitáis tener que hacerlo también para obligaros a hacer un deporte que no os convenza.

A modo de recomendación personal, os recomendaríamos centraros en el ejercicio cardiovascular más que en el trabajo de pesas, ya que no queremos sobrecargar el sistema nervioso, y lo que pretendemos es, ademas de desestresar el cuerpo, es liberar un poco la mente, objetivo más fácilmente alcanzable con ejercicio de este tipo, que se presta a la desconexión, a la escucha de música durante el proceso…

Como queremos ser más específicos a continuación os daremos aspectos más concretos de los beneficios que aporta el ejercicio físico en medio de una época de duro estudio:

  • Reativa la circulación y oxigena al máximo la sangre
  • Afloja tensiones musculares en cuello y espalda, dos de las zonas que más sufren durante el estudio, generalmente debido a las ya clásicas malas posturas que todos adoptamos
  • Favorece la génesis de neuronas en el hipocampo, sede central de la memoria
  • Facilita que se ponga en marcha el llamado modo difuso de pensamiento, mediante el cual el cerebro, en segundo plano, ordena y clasifica los conceptos que se hayan aprendido recientemente. Esta teoría, sobre la que os hablaremos más en profundidad en nuestro siguiente artículo, tira por tierra la idea, equivocadamente generalizada, de meterse un atracón el día antes a un examen, e ir sin estudiar, ya que estos conceptos no son asimilados bien por el cerebro, a lo que hay que sumar la agilidad mental y el estrés acumulado que suponen al estudiante.

Relajaos, meditad… ¡Escuchad música a tope!

No nos referimos a eso de escuchar música mientras estudiáis. Si os funciona, hacedlo, pero lo que queremos es que en vuestros descansos pongáis alguna de vuestras canciones favoritas. Y ponedla alta. Y bailad. Como ya dijimos antes, esto se puede compaginar, y potenciar con un ejercicio físico adecuado.

Una vez hecho ejercicio y bailadas vuestras canciones, cuando os encontréis cansados y veáis que os va a costar trabajo poneos al tajo, existen numerosos métodos de relajación, entre los que destacan los vídeos de relajación guiada, breves y muy útiles para completar un buen período de descanso.

Meditad, relajaos, id a la playa... el descanso hará que rindáis mejor en el estudio

Socializad

Hablar con vuestros colegas opositores cuando coincidís en vuestra academia de oposiciones está muy bien, pero no estamos hablando de eso. Y desde el punto de vista de optimizar vuestros momentos de estudio y descanso tampoco es lo indicado. Lo que queremos es que salgáis con vuestros amigos al cine, comáis con vuestra familia, saquéis a pasear al perro… No os encerréis; el aislamiento propio de estos procesos es tremendamente nocivo, en términos de bajada de autoestima y toxicidad para el opositor, y contribuirá negativamente a vuestro desempeño, minando vuestras fuerzas. Creednos, tan importante como llevar vuestro planning de estudio al día es tener uno de actividades.

No descuidéis vuestros hobbys

¿Os gusta pintar? ¿Sois unos apasionados de la literatura? ¡Pues no dejéis de hacer aquello que os gusta! El estudio está siendo una parte importante de vuestra vida últimamente, pero no puede convertirse en la única. Ya no es única y exclusivamente una cuestión de descansar y airearse, es de ser fiel a uno mismo, y aún más importante, de mantener una rutina normalizada como parte de un momento que, si bien es especial, no deja de ser una parte más de nuestra vida.

En julio comienza el Tour… no despreciéis el poder de una breve siesta

Si no nos habéis hecho mucho caso en nuestro primer consejo, y no llegáis a esas siete horas diarias, os vendrá bien una de esas siestas recomendadas de un máximo de 25 minutos. ¿Por qué esta duración? Así evitamos llegar a una de esas fases de sueño profundo, de las que cuesta despertar y, sobre todo, espabilar.

Y aquí lo dejamos, emplazándoos a nuestro siguiente artículo, que vendrá a profundizar más en cómo mejoran la capacidad de memoria determinadas técnicas de descanso, tales como la pomodoro o el pensamiento difuso. ¡Os esperamos aquí!

niña realidad virtual

La tecnología en la educación

Como bien somos conscientes, la revolución TIC ha modificado nuestra realidad por completo, y con ella todos aquellos sectores que podían sacar algo beneficioso de sus ventajas en término de inmediatez, digitalización y eficiencia, además de la conversión de procesos anteriormente engorrosos en otro mucho más intuitivos.

La tecnología en la educación no era, pues, más que una cuestión de tiempo, si sumamos a los argumentos anteriormente mencionados otro de máximo peso, puede que incluso el más importante de todos; el enorme interés que estas nuevas tecnologías suscitan en niños y jóvenes, atractivo que la enseñanza estaba perdiendo a pasos agigantados, gracias a unos métodos anticuados y fuera de la realidad reinante.

Los beneficios de la tecnología en la educación

Para las nuevas generaciones, criadas en torno a estas tecnologías, y por tanto, los primeros nativos digitales, acostumbradas a la inmediatez y a lo intuitivo de una pantalla en la que estar a un movimiento de dedo de cualquier dato que necesiten saber, el trabajar con lápiz, libretas y libros de texto, sin ninguna pantalla interactiva, es considerado un atraso y una pérdida de tiempo.

En una época en la inmediatez lo es todo, colegios, profesores y demás entorno educativo han tenido que ponerse al día contrarreloj, no solo por lo anteriormente mencionado referente a regenerar atractivo para el estudiante, si no para evitar ser dejados atrás por este tren TIC que no se apiada de nadie (¿alguien se acuerda de los álbumes de fotos o de los CDs de música?).

La tecnología entra en el instituto

Los ordenadores, avanzadilla de la tecnología en la educación

El argumento de que la tecnología ya formaba parte del día a día de la educación de nuestros jóvenes ya no es viable cuando se basa en proyectores y radio casettes. Internet y la tecnología móvil han convertido al resto de material tecnológico educativo en fósiles, y salvo excepciones que han logrado resistir el huracán (véanse las calculadoras, por ejemplo, que siguen siendo preferibles por muchos a pesar de la multitud de aplicaciones a este mismo efecto presentes en smartphones y tablets), el resto se han extinguido.

Así, se han incorporado al entorno educativo elementos tales como pizarras interactivas, aulas virtuales y ordenadores personales para los alumnos. Además de esto, la Web 2.0 y las Redes Sociales favorecen la interacción entre alumnos y con los profesores, el aprendizaje colectivo y la digitalización de las tareas.

No olvidemos además la cuestión económica, acuciante en tiempos de crisis, eliminando uno de los graves problemas de los últimos años, la compra año tras año de los libros de texto. Hoy en día el profesor puede colgar en el aula virtual los temas del mes o, si es ajeno al uso de la nube (la última frontera), pasar los contenidos en un pen drive.

Efectos de la introducción de la tecnología en la educación.

Hasta aquí todos de acuerdo en que era necesario dotar de cierto aspecto de vanguardia a la enseñanza. Pero, ¿se nota esa revolución en los resultados?

La respuesta ha de ser un rotundo sí. No vamos a entrar en la comodidad, eficiencia y demás, cuestiones ya comentadas -y a las que en el siguiente párrafo volveremos-, sino que nos centraremos en cuestiones menos tangibles. En primer lugar, y como ya hemos dicho, la Web 2.0 privilegia el debate y el intercambio de distintos puntos de vista, ayudando a que los jóvenes desarrollen el pensamiento crítico que se busca en una sociedad en la que cada vez tenemos más información, muchas veces contradictoria, bombardeándonos constantemente.

Además, la mayor flexibilidad y posibilidad de adaptación de los contenidos hacia el alumno permiten que estos puedan llevar ritmos distintos de aprendizaje, acabando con esos grupos de refuerzo que tienden a la marginalización de sus integrantes, y permitiendo una mayor dignidad para aquellos alumnos que necesiten materiales de apoyo o una mayor insistencia en determinados conceptos.

Pero no solo los alumnos se benefician, y es que los profesores han visto como su trabajo se ha convertido en una labor más dinámica, atractiva y en la que tienen la posibilidad de ser mucho más eficientes. El batallar con el proyector, el arcaico manejo de un encerado, los dictados o la resolución de problemas matemáticos toman un nuevo cariz cuando se abordan con un monitor o una pizarra electrónica. Además, las reducciones en términos de tiempo de corrección de exámenes, tareas y demás cuestiones mecánicas, que anteriormente forman parte de su rutina diaria, y que ahora son mucho mas rápidas, les permiten tener un mayor tiempo para continuar con su formación, algo que debería ser primordial para cualquier maestro, pues terminará redundando en sus alumnos.

Aplicando la tecnología en la educación. Ejemplos concretos

Hasta ahora hemos abordado el tema basándonos en la lógica y en generalidades, pero ya es hora de ir a lo concreto. ¿Qué aportes específicos ha recibido la educación en los últimos años, que realmente sean un salto adelante en cuanto a tecnología aplicada?

Obviaremos aquí ejemplos dados anteriormente, tales como ordenadores personales, pizarras electrónicas, almacenamiento en la nube y demás, y nos centraremos en aquellas novedades verdaderamente revolucionarias en el terreno educativo.

Realidad virtual

Aunque su boom fue en los primeros años 90, la verdadera realidad virtual, y su evolución hacia un modelo más aplicable, la realidad aumentada, han explotado finalmente en la segunda década del presente siglo. A pesar de ser tratadas como las dos caras de una misma moneda, ambas son diferentes: mientras que la realidad virtual introduce al usuario en un mundo diferente, haciéndolo partícipe de este, la aumentada permite ver el mundo real con información añadida (aumentada).

La realidad aumentada, tecnología al servicio de la enseñanza

Ambas, eso sí, poseen una característica fundamental común: el diseño gráfico en 3D en el que se generan ambos escenarios hace sentir al usuario que el entorno en el que se encuentra es real.

Para el sector que nos ocupa, la ventaja del uso de esta tecnología en la educación es la posibilidad de dar un plus de realismo y dinamismo a las enseñanzas, hacer que los alumnos vivan en primera persona acontecimientos que anteriormente solo podían leer en monótonos libros de texto. Suena a enseñanza utópica, pero está mas cerca de lo que creemos.

Educación en el móvil

La prohibición del teléfono en clase ha pasado a mejor vida. Incluso la UNESCO cree más efectivo regular el empleo de telefonía móvil en las aulas con fines pedagógicos que intentar evitar su uso. Para ello propone una serie de medidas, entre las que destacan la creación de políticas que fomenten el uso de las TIC en la educación, y la formación a los maestros a fin de que manejen el aprendizaje móvil y la creación de contenido educativo para el móvil.

Educación y videojuegos

El sueño de todo alumno hecho realidad. Gracias al cambio de concepción que la sociedad ha sufrido con respecto a los videojuegos en los últimos años, estos empiezan a ser vistos como útiles en el terreno educativo. Esta demostrado que ayudan a una mejor memoria, lógica, concentración, planificación, coordinación, motricidad u orientación espacial, entre otras. Así, el uso de determinados juegos cuyos beneficios estén mas que demostrados (Minecraft para desarrollar la creatividad, Tetris para aumentar el tamaño de la corteza cerebral…) comienzan a contemplarse como refuerzos educativos para el alumno.

Inteligencia artificial

La menos implementada de las tecnologías aplicadas a la educación aquí mencionadas, ya que a pesar de sus avances, a pasos agigantados, aún está en desarrollo. Según un Estudio de la Universidad de Stanford, elaborado en 2016, esta tecnología será un estándar en la educación en apenas quince años.

Las aplicaciones de esta tecnología en la educación traerán mejoras en el terreno de la personalización y expansión del aprendizaje, y se cree que su aplicación será llevada a cabo en al menos los siguientes campos:

  • La robótica educativa, permitiendo a los alumnos crear y programar sus propios robots, favoreciendo así su pensamiento lógico, deductivo y la creatividad
  • Las tutorías inteligentes. Nos referimos aquí a unas I.A. denominadas tutores cognitivos que imitan el rol del profesor, guían al estudiante, ofrecen respuestas inmediatas a sus deberes, pistas al atascarse en los mismos e incluso son capaces de generar la mejor secuencia de aprendizaje posible para cada uno de sus alumnos.
  • Los MOOC y demás sistemas de aprendizaje online: actualmente ya en funcionamiento, con un enorme éxito entre un muy variado público (son muy conocidas las plataformas como Coursera, que ofrecen cursos gratuitos de gran calidad), han logrado crear aulas inmensas, de miles de alumnos, que son evaluados casi al momento gracias a las tecnologías de inteligencia artificial.
  • La analítica del aprendizaje. Relacionada con los mencionados MOOC se encuentra esta área, consistente en analizar, medir y recopilar los datos de los estudiantes durante el proceso de aprendizaje, con la intención de obtener conclusiones que permitan llegar a nuevos descubrimientos científicos que lleven a mejoras en el aprendizaje a gran escala. Actualmente estos estudios ya se están llevando a cabo en terrenos tales como el análisis de la motivación de los estudiantes o de los procesos cognitivos en el terreno de la escritura o la memoria.

 Las impresoras en 3D

Hasta ahora hemos hablado exclusivamente de concreciones en el apartado software, y ahora nos referiremos a algo más tangible, una de las apuestas más importante en terreno educativo que se llevará a cabo en el futuro más próximo.

Impresoras 3D, o como la tecnología en la educación convierte en visibles conceptos abstractos

Las impresoras en 3D ofrecen al alumno la posibilidad de representar y concretar un concepto estudiado, convirtiéndolo en un objeto real. Por ejemplo, imaginemos la posibilidad de crear un diseño gráfico explicado por el profesor en clase, o la resolución de puzzles complejos creando la pieza clave mediante la impresora, o incluso fomentar el trabajo en equipo creando un sistema que funcione con la unión de las piezas creadas por cada uno de los alumnos integrantes de un grupo.

Así, y como ya ha sido conclusión habitual en esta disección acerca de la tecnología en la educación, es enorme la potencial aportación de esta innovación en cuanto a creatividad y capacidad de resolución de problemas, y aún más interesante, en hacer todo esto captando la atención y el interés del estudiante.

¿Tecnología en la educación o educación en la tecnología? Así será la escuela en el futuro

Estamos llegando al final, pero no queríamos acabar sin hacer de adivinos, intentando inferir el fin último de esta revolución en terreno educativo; la escuela del futuro.

En ella, las clases tal y como las entendemos ya no existirán, pues el profesor no estará encargado de recitar conocimientos reglados y divididos por cursos. Este será un guía, humano o no (como alternativa nos referimos a las incipientes I.A.s anteriormente mencionadas, por supuesto) que tratará de ayudar al alumno a través de un proceso de aprendizaje propio, para el que tendrá a su disposición una infinita fuente de conocimientos de la que servirse y que gestionar. Que esto no nos haga pensar que el profesor perderá valor e importancia en esta nueva supervisión educativa; la figura será aún más importante, ya que tendrá que formar realmente al alumno, en una sociedad saturada de información, enseñándole valores tan necesarios como el pensamiento y análisis críticos o el filtrado y selección de la información según sus fuentes.

El alumno también tendrá que asumir retos muy importantes, ya que, al tener infinitas posibilidades de acceder a un también infinito conocimiento, deberá desarrollar una mentalidad mucho más global, así como analítica. Además, la labor de supervisión actual del profesor se extinguirá, por lo que la responsabilidad del trabajo recaerá en el alumno, que deberá “buscarse la vida”.

En cuanto a las clases en sí, estas no existirán como tales, no habrá un horario ni un sitio físico al que acudir. Parte de esa personalización a la que tenderá la educación se referirá también a la adaptación a los horarios de cada uno, para compaginar con otras actividades importantes para el correcto desarrollo del futuro ciudadano global del que antes hablábamos. Todo esto tendrá una contrapartida, y es que si no hay horarios y todo es individual… todo serán tareas para hacer, lo que se traducirá en deberes a mansalva. Lógicamente, estos tendrán un lavado de cara, e irán encaminados a hacer que los alumnos aprendan a documentarse, a compartir conocimientos y en definitiva, a investigar, pero en una educación que dependa en gran medida del alumno el trabajo por su cuenta será imprescindible y muy numeroso.

Finalizamos así este artículo, más largo que los que acostumbramos a escribir, influidos en parte por un tema que se presta, y mucho, a la exposición. Esperamos que a vosotros, futuros docentes, os haya gustado, y que encontréis en él una motivación más, al poder coger de inicio esta revolución y formar parte de ella. ¡Nosotros, como vuestros profesores preparadores de oposiciones de educación, os ayudaremos en todo lo que esté en nuestra mano!

La adaptación de la enseñanza a las competencias clave, imprescindible

Las Competencias Clave y la LOMCE

Desde la Unión Europea se ha insistido en los últimos tiempos en la obligación, por parte de la ciudadanía, de adquirir una serie de competencias clave para poder lograr su pleno desarrollo tanto personal como social y profesional en un mundo cada vez más globalizado y exigente, y así formar parte de ese tan necesario desarrollo económico vinculado al conocimiento.

Ya, pero, ¿Qué son las competencias clave?

Tener competencia en algún campo se puede definir como poseer la capacidad de responder a las demandas y tareas necesarias en el mismo. Dicho de otro modo, la competencia es la capacidad de saber hacer que se aplica al ámbito en cuestión. Pero definiéndola simplemente así nos estaríamos quedando cortos. Tener competencia en una materia no es solo saber manejarse en ella, sino que las actuaciones deben ser realizadas de una manera eficaz.

Así, se considera competencia a todo aquel conocimiento en la práctica, desarrollado en base a una continua participación activa en determinadas prácticas sociales, y por tanto con posibilidad de ser desarrollado tanto en el contexto educativo formal como en el no formal.

Es fácil deducir entonces que existen distintos tipos de competencias, aplicadas a una diversidad de contextos académicos, sociales y profesionales, y es aún mas sencillo suponer que, para que ese saber hacer se lleve a cabo, se debe comprender exactamente ese contexto, que suele estar integrado por un conjunto de prácticas y destrezas.

La adaptación de la enseñanza a las competencias clave, imprescindible

¿Cómo adquiero esas competencias clave?

Saber manejarse eficazmente una materia implica un conocimiento integral de la misma, por lo que el aprendizaje de una competencia debe tener un carácter transversal y dinámico:

  • Transversal porque debe ser abordado desde todas las áreas del conocimiento, y por parte de las diversas instancias que conforman la comunidad educativa.
  • Dinámico porque las competencias no se adquieren en algún momento concreto y como algo que permanece inalterable desde el momento en el que se obtienen, si no que es un proceso continuo, una escalada en la cual, como individuos, vamos adquiriendo mayores niveles de especialización en las mismas.

Y así llegamos al núcleo del presente artículo, y al nexo de unión entre competencias clave, la LOMCE y nuestros lectores, que se preparan para acceder a la enseñanza. Y es que la adquisición de estas es una de las obligaciones intrínsecas que se le deben exigir a la educación de una futura ciudadanía que, como hemos mencionado al inicio del artículo, esté plenamente desarrollada y preparada para el mundo actual.

Así, las competencias se relacionan en una adecuada educación con los contenidos y los criterios de evaluación tanto de educación primaria como secundaria obligatorio y bachillerato, y pueden ser objeto de mejora por aquellos opositores, incidiendo en ellas para la elaboración de sus programaciones didácticas, mucho más dinámicas y llamativas que las más clásicas, y por tanto mucho más favorecidas de cara a la vista del tribunal de oposición.

Las siete competencias clave de la LOMCE

Tenemos ya claro que las competencias clave implican que tanto la enseñanza como el aprendizaje no son ya una cuestión meramente teórica, de memorización de contenidos que vuelve a los alumnos grabadoras con vida, si no que se da las herramientas al mismo para que aplique esa teoría, esos conocimientos aprendidos, a todos los aspectos de su vida.

Esto, como ya podéis suponer, es mucho mas complicado de implementar que de teorizar, pues requiere de una profunda renovación en el diseño, aplicación y evaluación de la manera de trasladar conocimientos a los alumnos, haciéndola mucho más práctica, y haciendo que esa práctica sea lo más adaptable posible, para que el alumno pueda desarrollar las máximas competencias posibles.

Aunque el camino se está haciendo todavía, las bases ya están más que establecidas, y la LOMCE ha convertido las iniciales ocho competencias básicas educacionales en siete, las siete competencias clave, ajustándose así al marco europeo que mencionábamos al inicio.

Y después de esta nada breve introducción, aquí las tenéis, las siete de la LOMCE:

Competencia en comunicación lingüística

Todo ciudadano debe dominar la utilización de la lengua, su vocabulario, interacciones verbales, registros de la lengua, etc. Pero esto no es suficiente, y también se requiere de conocimiento para expresar ideas (saber buscar, recopilar y procesar información) e interactuar con personas de manera fluida (creando esa disposición para el diálogo, además del interés en la interacción con los demás).

Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología

En cuanto a la primera, nos referimos aquí al desarrollo de una capacidad de usar el razonamiento matemática para la resolución de problemas de la vida diaria. Seguro que más de una vez habéis dicho u oído ese “¿cuándo me va a ayudar a mi el álgebra? ¿Haciendo la compra?”. Pues quizás esta rama en particular no, pero, ¿Cuántas veces os ha salvado la vida una regla de tres?

La competencia en ciencia es idéntica a la anterior; es la aplicación de los conocimientos y metodología científicos a la realidad que nos rodea. Y, por último, la tecnológica aplica sus conocimientos y métodos para dar respuesta a los deseos y necesidades humanos.

Competencia digital

Es muy importante saber utilizar de una manera segura las TIC, siendo consciente de los derechos y, sobre todo, los riesgos de este mundo, y saber servirse de estas nuevas tecnologías para obtener, analizar, producir e intercambiar información. Información útil, es importante delimitarlo, ya que el filtrado de datos en un mundo de información tan vasto como es Internet también pertenece a esta competencia.

Aprender a aprender

Una de las más importantes -puede que la que más-, pues implica que con lo que se le enseñe al alumno, él será capaz de proseguir con el aprendizaje, iniciar uno nuevo y organizarse para llegar al objetivo (incluso de manera colaborativa).

Las competencias clave ayudan a los alumnos a relacionar lo aprendido con la vida diaria

Competencias sociales y cívicas

Se incluye aquí la necesidad del individuo, como integrante de una sociedad de iguales, de comprender los códigos de conducta aceptados por su entorno, esos conceptos de igualdad y no discriminación, las nociones de justicia, democracia, derechos humanos y tolerancia y la defensa y fomentación de todos estos valores.

Además, la inculcación de un interés por el desarrollo socioeconómico y por contribuir a un cada vez mayor bienestar social también forman parte de esta competencia.

Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor

Implica aquellas habilidades que convierten una idea primigenia en un acto. En otras palabras, la fomentación y el entreno de la creatividad, además de la capacidad de asumir riesgos (controlados y en base a análisis previos objetivos) y de planificar y gestionar proyectos.

Conciencia y expresiones culturales

Ya para finalizar, quizás la mas sensible de todas, pero también una de las más necesarias, pues doméstica el carácter y dota al alumno de una sensibilidad que, relacionada con la creatividad anteriormente mencionada, puede llevarlo a altas cotas de producción y desarrollo de ideas, convirtiéndolo en un muy valioso activo para la comunidad.

Se refiere a la preparación para la apreciación de la música, las artes plásticas y escénicas, la literatura… en definitiva, el entrenamiento de la predisposición a la cultura.

Aquí finalizamos este -a nuestro modo de ver- interesante repaso a las siete competencias clave que la educación debe ayudar a desarrollar en todos y cada uno de sus alumnos. Y a vosotros, futuros docentes, recordaros eso ya comentado en el texto, adaptad vuestras programaciones didácticas, ¡nosotros os ayudamos en nuestra preparación de oposiciones 2018!

Niños jugando a ajedrez

El ajedrez en el cole, ¿juego o aprendizaje?

Puede que aún no sepas el porqué de este título, y estés pensando que desde siempre el ajedrez ha sido un juego de mesa para entretener a los niños, o como mucho una actividad extraescolar. Si este es el caso, déjame decirte que te estás quedando en la superficie, ya que está más que demostrado que el ajedrez tiene un infinito potencial en muchos aspectos, y en concreto en la educación.

No te preocupes, muchísima gente tampoco considera al juego como una herramienta pedagógica y educativa, pero después de leer este artículo conocerás su gran importancia y seguramente te animarás a implantarlo con tus alumnos, hijos o contigo mismo.

Los grandes beneficios cognitivos del ajedrez.

La evolución del ajedrez como método educativo

Ahora que ya sabes que este juego puede ayudar en la educación de los niños, seguramente te preguntes muchas cuestiones tales como ¿dónde nació el ajedrez? o ¿quién descubrió su amplio potencial?, pero mantén la calma ya que el proceso hacia la consideración de este como una herramienta útil para desarrollar habilidades intelectuales y cognitivas en los colegios no fue tan fácil y sencillo.

El primer país que descubrió todo lo que este juego podía aportar a sus estudiantes fue Rusia. Decidieron establecerlo en todas las escuelas al mismo tiempo que fueron entrenando a los jugadores hasta que consiguieron destacar como primera potencia mundial. Tuvieron que pasar bastantes años para que surgieran las primeras investigaciones sobre este método cognitivo en el mundo occidental de la mano de EE.UU y Europa.

En los setenta se realizó un estudio muy significativo en la historia del ajedrez en la República Democrática del Congo. Después de impartir clases a una centena de alumnos se encontraron con unos resultados muy buenos: los niños mejoraban la inteligencia, la creatividad e incluso comprendían de una manera más fácil la geometría. Gracias a esta investigación hubo otros países que decidieron apostar por el ajedrez, ya que aportaba enormes ventajas a los chicos.

Pero, ¿todo lo que se demostró con los estudios había servido para algo? Así es, en el año 1995 la UNESCO lanzo un comunicado donde recomendaba a sus países miembros incorporar el ajedrez en las escuelas de Primaria y Secundaria. Hubo países que implantaron el juego de mesa como asignatura obligatoria en la enseñanza, pero otros como España, optaron por incluir el ajedrez como una materia optativa.

¿Por qué tanta importancia al ajedrez educativo?

A pesar de que existen numerosas técnicas que ayudan al aprendizaje, el ajedrez se posiciona como una herramienta  pedagógica y terapéutica que ha sido probada y testada en numerosas ocasiones. Tenemos que dejar a un lado la consideración de este como un mero juego, ya que en los colegios no se opta por implantar el ajedrez para entretener a los niños, sino como una fuerte técnica que ayudará cognitiva y emocionalmente a los estudiantes (y a los que no lo son, como podemos observar en esta enorme terapia que lo usa para el alzheimer).

El ajedrez potencia la creatividad y la lógica

No se quiere conseguir un ejército de perfectos jugadores del ajedrez, pero sí se quiere descubrir y potenciar habilidades en los niños y adolescentes que pueden estar escondidas. Así, mientras que los niños actualmente están acostumbrados a disfrutar con los videojuegos dónde sus capacidades de concentración y atención se ven menguadas debido a la gran cantidad de impactos que reciben, con el ajedrez se adquieren y perfeccionan muchas más habilidades de las que piensas. ¿Quieres descubrir todas sus ventajas y conocer más a fondo este método educativo tan interesante?

Todo son beneficios en el ajedrez

Es cierto que todas las cosas tienen su parte positiva y negativa, pero el ajedrez es una de las excepciones. Está lleno de cosas buenas y beneficios para todos aquellos que lo utilizan y saben aprovechar su juego para algo más.

Coge un bolígrafo y una libreta y apunta todo lo que puedas ya que es posible que en tu futuro próximo como profesor, el ajedrez sea tu método de aprendizaje por excelencia.

Beneficios intelectuales del juego

Ahora que ya sabéis que el ajedrez ayuda a nuestro cerebro a mejorar y desarrollar ciertas habilidades cognitivas, solo tenéis que saber cuáles son estas y conocerlas un poquito más a fondo.

  • Potencia tu creatividad. El juego no consiste solo en responder a los ataques y jugadas de tu contrincante sino que la creatividad en las estrategias a seguir y la rapidez es algo muy valorado. Al tener imaginación en el juego se activa el hemisferio derecho del cerebro que es el responsable de la creatividad.
  • Multiplica tu memoria. Diversos estudios mantienen que los niños que juegan al ajedrez tienen una capacidad de retención muy superior a sus compañeros. En cualquier juego es necesario recordar cuales son los movimientos de tu compañero para así saber por dónde tirar.
  • Te ayuda con las matemáticas. El razonamiento que utilizas para ganar la partida es el mismo que necesitas para comprender las matemáticas, por lo que si tienes problemas con ellas apúntate a unas clases de ajedrez.
  • Aporta concentración. Muchas veces los niños se distraen en clase y no atienden a ninguna explicación del profesor. A través de este juego los niños consiguen aumentar su capacidad de concentración ya que la partida puede durar mucho tiempo y no puedes darte por vencido y tirar la toalla, hay que seguir concentrado hasta el final.

Beneficios sociales

¿De verdad pensabais que el ajedrez solo potenciaba cuestiones directamente relacionadas con la inteligencia cognitiva? ¡Pues hay más! A través del juego también se desarrolla la inteligencia emocional, es decir, los sentimientos.

  • Que no te ganen las emociones. Si juegas al ajedrez conseguirás controlar tus emociones ya que el juego lo requiere. Si los nervios te superan lo único que lograrás será perder la partida.
  • Aumenta tu autoestima. ¿Quién no ha ganado una partida a un juego y no se ha venido arriba por ello? Así es, al concentrarte y conseguir ganar, la confianza en uno mismo aumenta por lo que las próximas partidas las empezarás con mejores sensaciones y con las expectativas altas.
  • Fomenta el respeto a los demás. Uno de los sentimientos más importantes y base de todas las relaciones interpersonales es el respeto. Gracias al ajedrez esto también se consigue ya que los contrincantes tienen que respetarse y mantenerse tranquilos ante la situación del contrario.
  • Capacidad analítica. Durante la partida pueden darse distintos problemas y adversidades por lo que la toma de decisiones se hace esencial para lograr el objetivo de ganar.

¿Pensabas que este pequeñito tablero de 32 piezas sería tan potente para nuestro cerebro? Puede que no conocieras todo lo que este mero juego puede ayudarte pero seguramente ahora quieras jugar lo antes posible y luchar por implantarlo en tus métodos de aprendizaje.

¡Y ya sabéis, si queréis en un futuro poder llegar a poner en práctica métodos pedagógicos tan revolucionarios como este, contáis con  nosotros, pues acabamos de abrir el plazo para preparar oposiciones el curso que viene! Y a los que estáis en pleno proceso, seguro que ya conocéis nuestra despedida…¡mucha suerte opositores!Preparadores de Oposiciones y su interesantísimo y curioso blog educativo!

El ajedrez nos ayuda a mantener el cerebro en forma

Sigue nuestras ayudas para concentrarse mejor

Cómo concentrarse para estudiar

Estudiar, estudiar, y seguir estudiando es monótono y estresante, tanto que puede que, llegado un punto, tengas dificultades para concentrarte. Es lo más natural del mundo, por eso en vez de bloquearte y agobiarte con la situación, lo que debes hacer es precisamente todo lo contrario: relajarte y ver qué pequeñas acciones puedes realizar para solventar la situación.

Desde nuestra experiencia, te damos unos pequeños consejos que esperamos que te ayuden.

El estudio con concentración rinde mucho más

Encuentra el ambiente adecuado para concentrarte estudiando

Puede que, normalmente, tu escritorio sea un buen lugar de estudio, pero cuando comienzas a saturarte, lo mejor es cambiar de ambiente. Ve a la biblioteca, u otro lugar silencioso con un espacio apto para el estudio, que debe incluir una mesa y una silla cómodas.

 Busca un/a compañero/a de estudio

El apoyo moral es la mejor de las motivaciones para la concentración. Ahora bien, es muy importante que ambas personas os toméis en serio vuestros hábitos de estudio, ya que, de lo contrario, puede que, en vez de ayudaros mutuamente, os distraigáis.

El hecho de tener un compañero de estudio te ayudará también a preparar mejor la materia, pues siempre podréis solucionaros dudas, compartir técnicas de estudio, apuntes, esquemas, material… Un chollazo, vamos.

Toma pequeños descansos que te ayuden a no perder la concentración

Tu cerebro necesita desconectar de vez en cuando para asimilar y procesar tanta información, ya que es muy difícil mantener la atención al 100% durante más de una hora. Es muy recomendable hacer descansos periódicos, 5-10 minutos como mucho para no desconectar por completo y que luego te cueste mucho retomar el hilo. Planear los descansos te ayudará a que no se te vayan de las manos.

Por otro lado, diversos estudios han confirmado que para reducir la fatiga atencional es recomendable dar un paseo por un entorno natural, tenlo en cuenta cuando no puedas más, y airéate en el parque, la playa, o tu lugar al aire libre favorito.

Divide y vencerás

Haz un plan de trabajo mensual o semanal, y divide las horas de estudio según la temática, para favorecer el proceso de atención. No es recomendable mezclar cuestiones muy dispares, ya que así tu cerebro tarda más en procesar.

También puedes dividir los textos, utilizando rotuladores fluorescentes para destacar las cuestiones importantes, pues separar los datos clave facilita la memorización, y de paso evitamos agobiarnos al ver sólo bloques de texto interminables.

Subrayar con sentido ayuda a concentrarse en lo que se lee

Otra cosa que no debes hacer es pegarte el gran atracón antes de un examen, sólo conseguirás aumentar los nervios.

Dormir bien es la clave para poder concentrarse

Es importantísimo que descanses bien, para estar fresco y asimilar los temas. Muchas personas tienden a estudiar de madrugada durante la carrera, pero una vez en fase oposición, te recomendamos que tengas un horario establecido para tus horas de sueño, así reducirás las probabilidades de padecer insomnio, y favorecerás que el sueño sea reparador, para no tener dificultades a la hora de memorizar.

Lo ideal es descansar 7-8 horas diarias, pero cada persona es un mundo, así que debes buscar un horario que se adecue a ti. Si te cuesta cumplir un horario, siempre puedes recurrir a cosas naturales como una infusión de valeriana antes de dormir, especialmente cuando se acerca el examen.

Haz ejercicio

“Mens sana in corpore sano” Si ya lo decían en tiempos de Roma… Para cuidar nuestra mente, es necesario cuidar nuestro cuerpo.

El ejercicio físico ayuda a mejorar nuestra capacidad cognitiva, así que intenta ir al gimnasio al menos un par de veces por semana. Disciplinas como yoga o pilates integran entrenamiento físico y mental, te animamos a probarlas.

Si te cuesta ir al gym, siempre puedes apostar por pequeños sacrificios como dar largos paseos, correr de vez en cuando, o jugar pachangas con los amigos, y complementarlo con cosas pequeñas como evitar el ascensor e ir andando en vez de coger el coche.

Por último, intenta mantener una postura correcta mientras estudias, para cuidar tu espalda y evitar contracturas.

Evita distracciones innecesarias

No tengas siempre el móvil a tu lado mientras estudias, no hay millennial capaz de resistirse a la tentación.

Sigue nuestras ayudas para concentrarse mejor

Además, es recomendable minimizar el uso de internet. Si estás en la biblioteca, utiliza los libros, escribe las cosas tú mismo. Inconscientemente, fijarás los conceptos en tu mente.

Tampoco es aconsejable escuchar música mientras estudias, pues en ningún momento puede ayudarte con la concentración el hecho de darle a tu cerebro algo más que procesar. Lo que sí nos gusta, y mucho, es ir escuchando música a la biblioteca, sobre todo si es de buena mañana. Despertarás y te motivarás para comenzar con el estudio.

Entrenar tu mente te ayudará con la concentración

Los expertos aconsejan entrenar la mente unos 20 minutos al día para potenciar todas nuestras capacidades naturales. ¿Cómo puedes entrenar la mente? Pues con juegos típicos como el sudoku, sopas de letras o el ajedrez (que muchos consideran deporte por su alto nivel de exigencia), videojuegos como “Brain Training” de Nintendo, o apps como “Brain Trainer Special”. Puedes ver las 5 mejores apps para ejercitar tu mente en este artículo.

Comer sano también te ayuda con el estudio

Algunos alimentos son aliados naturales de nuestro cerebro. Por ejemplo, para fomentar la concentración, es bueno ingerir plátano por las mañanas, no tanto por las tardes por su efecto calórico. El plátano tiene un alto contenido de potasio, de vitamina C y vitamina B6, que ayuda a producir dopamina y serotonina (neurotransmisores).

Otras frutas que aporta vitamina C, ácido fólico y minerales son los frutos rojos. Especialmente recomendamos los arándanos, pues son ricos en flavonoides y polifenoles (antioxidantes), que mejoran las funciones cognitivas y previenen la oxidación y la inflamación celular.

¿Y el famoso tópico de los rabos de pasas? Pues lo cierto es que tanto las pasas como las uvas frescas mejoran las funciones cerebrales y previenen la pérdida de memoria por sus altas dosis de minerales y vitaminas del grupo B, pero tampoco van a obrar milagros.

¿Y es cierto que el cerebro necesita azúcar? Pues sí, pero sin generalizar. Los azúcares que necesita nuestro cerebro no son otros que los de frutas o, como mucho, el del chocolate negro. Este tipo de chocolate es sano porque aporta epicatequina, que mejora el flujo sanguíneo al cerebro. Otros tipos de chocolate, como el chocolate con leche o el blanco, no aportan este flavonol, por lo que no son tan beneficiosos, y además tienen mucho más azúcar refinado.

Por otro lado, diversos estudios han relacionado el consumo de frutos secos con mejoras en las funciones cognitivas. Especialmente, nueces y almendras. También es recomendable ingerir pescado azul, que nos aporta fósforo y omega 3 para las neuronas, que evita el deterioro cognitivo, y café u otros estimulantes que nos dan energía, pero esto último siempre con moderación.

 Mente fría pequeño saltamontes

La persona que más puede ayudarte a mejorar tu concentración no es otra que tú. No pienses en cosas negativas para no fomentar los nervios, y no te preocupes en exceso. Cuidar la respiración te ayudará cuando sientas un principio de ansiedad, para que no vaya a más. Respira hondo y profundamente.

Si lo necesitas, puedes buscar ayuda profesional, como aplicar técnicas de mindfulness o una sesión de coaching.

Y tú, ¿puedes aportar más tips para mejorar la concentración? ¡Déjanoslos en los comentarios!

Esquemas, uno de los tipos de aprendizaje más usados.

Los tipos de aprendizaje que debes conocer sí o sí.

¿Ya no sabes lo qué hacer para que tus horas de estudio sean lo más rentable posible? ¿Estás cansado de estudiar de la misma manera sin obtener buenos resultados? En este post te ayudaremos a descubrir los distintos tipos de aprendizaje que existen así como una serie de consejos que seguro te serán de utilidad para triunfar en tus estudios.

Tipos de aprendizaje.

Pasamos la mayor parte de nuestra vida en un aprendizaje continuo y adquiriendo conocimientos nuevos todos los días. Esto hace que sean muy importantes y necesarias las distintas técnicas de estudio.

Seguro que muchos de vosotros pensáis que solo existe una manera de estudiar o aprender y lleváis usando esta toda vuestra vida. Sin embargo, numerosos autores durante décadas han hecho investigaciones acerca el fenómeno del aprendizaje y han manifestado que existen distintas maneras de construir conocimiento.

Estate atento a los distintos tipos de técnicas de estudio que seguro te motivarán a dar el paso a probarlas y comprobar como sí son eficaces a la hora de preparar tus estudios.Los subdividiremos atendiendo al siguiente criterio: en primer lugar, los tres que están demostrando tener más resultado, para a continuación numerar otras corrientes que también tienen amplia aceptación.

Aprendizaje significativo. 

Los conocimientos nuevos entran en contacto con los viejos y se crea un nuevo aprendizaje. La información que ya teníamos en nuestra memoria se ve reconfigurada con la nueva para darle un poco más de estructura y claridad.

Aprendizaje cooperativo.

Puede que no sepáis a que se refiere este tipo de técnica pero su nombre puede guiaros a acertar. Si señores, se refiere al trabajo en equipo. Desde los centros de docencia se está apostando fuertemente por este método ya que además de aprender con él se desarrollan una serie de valores necesarios para adentrarse en el mundo laboral.

Aprendizaje receptivo.

En este tipo de aprendizaje la persona recibe el contenido y solo tiene que comprenderlo para luego poder reproducirlo, es decir, aprender de forma impuesta o pasiva. Un ejemplo de esto sería el contenido que recibe el alumno por parte de su profesor.

Aprendizaje por descubrimiento.

A diferencia del anterior, en este caso, la persona  descubre nuevos conceptos y relaciona estos en su mapa mental para luego ser adaptados correctamente por el sistema cognitivo. El alumno tiene mucha más participación que el profesor, es él quien adquiere los conocimientos a través de su experiencia y la figura del docente actúa solo como mero mediador.

Aprendizaje por imitación.

Tiene lugar en un ámbito social y se produce al observar los comportamientos del resto de personas. En esta manera de aprender entran en juego dos roles; el primero sería el modelo, la persona a la que observamos y queremos copiar, el otro el sujeto, quien aprende realizando la misma conducta.

Aprendizaje memorístico.

Repetir y repetir los datos sin comprenderlos ni procesarlos también es un método de aprendizaje. Este tipo es el más básico ya que los datos se retienen en nuestra memoria a corto plazo y solo son recordados en un período muy limitado en el tiempo.

Aprendizaje implícito.

Seguro que muchas de las cosas que habéis aprendido a lo largo de vuestra vida lo hicisteis sin ningún tipo de intención o voluntad. Este conocimiento recibe el nombre de implícito, ya que no requiere de un esfuerzo para lograr aprender, sino que es inconsciente. Pero ojo, no todo el aprendizaje se puede adquirir de esta manera.

Aprendizaje explícito.

Esta técnica de estudio es el polo opuesto a la anterior. Las personas tienen intención de aprender; si tu objetivo es lograr la adquisición de un conocimiento, tendrás que esforzarte en conseguirlo y prestar la atención necesaria.

Aprendizaje asociativo.

Un individuo aprende a través de la asociación entre dos estímulos en el cerebro. Por ejemplo, asociamos estudiar la tabla de multiplicar con una canción.

Aprendizaje no asociativo.

Por último, en este tipo de aprendizaje entra en juego un único estímulo. En este tipo de técnica la conducta de la persona cambia como resultado de la repetición continua del mismo estímulo. Los individuos que viven cerca de un aeropuerto o de la vía del tren están habituados a ese tipo de contaminación acústica, ya no les molestan esos ruidos como a otra persona que llegue nueva al vecindario por ejemplo.

Hay que seguir uno de los tipos de aprendizaje.

Trucos para conseguir un buen estilo de aprendizaje.

Como ya veis existen muchas maneras de conformar el aprendizaje, aunque todas se basan en adquirir el conocimiento a partir de una fuente y posteriormente retenerlo.

Se ha investigado mucho sobre la memoria y su capacidad de retener todo el material adquirido. Los resultados mostraron que la información se va perdiendo con el paso del tiempo; es decir, si no repasamos lo que hemos memorizado previamente, el conocimiento irá disminuyendo exponencialmente.

Ahora que ya sabes que la memoria necesita ser ejercitada para funcionar correctamente, ponte las pilas y aplica alguno de los siguientes trucos que seguro te serán de utilidad para recordar más fácilmente:

  • Construye una historia. Requiere de una pizca de esfuerzo y creatividad para crear el relato que relacione todos los elementos a recordar.
  • Explica a otros el material. Te ayudará a memorizar todos tus apuntes, ya que tienes que trabajar continuamente con ellos para lograr su exposición.
  • Haz esquemas. El hecho de realizar resúmenes de tu temario te ayudará a focalizarte en aquello que es importante al mismo tiempo que ejercitas la mente y recuerdas mucho mejor lo estudiado.
  • Utiliza rimas para aquellas palabras que sean más complejas de memorizar. Siempre es más fácil asociar los nuevos conceptos con palabras ya conocidas, haciendo así mucho más simple el proceso.
  • Repasa siempre. Ya sabes que la memoria con el paso del tiempo va perdiendo, por eso repasar todo el material es un consejo de los que no pueden faltar en tu proceso de aprendizaje.
  • Utiliza acrónimos. ¿Nunca habéis memorizado una lista de palabras con acrónimos para recordarlo mejor? Puede que tengas que acordarte de los autores de una generación literaria y recurras a sus iniciales para simplificar el proceso. En inglés se utilizan las consonantes de la palabra “Maleta” para recordar el orden en el que los adverbios deben ir colocados en una frase.

Un buen modelo de aprendizaje te puede llevar al éxito.