niña realidad virtual

La tecnología en la educación

Como bien somos conscientes, la revolución TIC ha modificado nuestra realidad por completo, y con ella todos aquellos sectores que podían sacar algo beneficioso de sus ventajas en término de inmediatez, digitalización y eficiencia, además de la conversión de procesos anteriormente engorrosos en otro mucho más intuitivos.

La tecnología en la educación no era, pues, más que una cuestión de tiempo, si sumamos a los argumentos anteriormente mencionados otro de máximo peso, puede que incluso el más importante de todos; el enorme interés que estas nuevas tecnologías suscitan en niños y jóvenes, atractivo que la enseñanza estaba perdiendo a pasos agigantados, gracias a unos métodos anticuados y fuera de la realidad reinante.

Los beneficios de la tecnología en la educación

Para las nuevas generaciones, criadas en torno a estas tecnologías, y por tanto, los primeros nativos digitales, acostumbradas a la inmediatez y a lo intuitivo de una pantalla en la que estar a un movimiento de dedo de cualquier dato que necesiten saber, el trabajar con lápiz, libretas y libros de texto, sin ninguna pantalla interactiva, es considerado un atraso y una pérdida de tiempo.

En una época en la inmediatez lo es todo, colegios, profesores y demás entorno educativo han tenido que ponerse al día contrarreloj, no solo por lo anteriormente mencionado referente a regenerar atractivo para el estudiante, si no para evitar ser dejados atrás por este tren TIC que no se apiada de nadie (¿alguien se acuerda de los álbumes de fotos o de los CDs de música?).

La tecnología entra en el instituto

Los ordenadores, avanzadilla de la tecnología en la educación

El argumento de que la tecnología ya formaba parte del día a día de la educación de nuestros jóvenes ya no es viable cuando se basa en proyectores y radio casettes. Internet y la tecnología móvil han convertido al resto de material tecnológico educativo en fósiles, y salvo excepciones que han logrado resistir el huracán (véanse las calculadoras, por ejemplo, que siguen siendo preferibles por muchos a pesar de la multitud de aplicaciones a este mismo efecto presentes en smartphones y tablets), el resto se han extinguido.

Así, se han incorporado al entorno educativo elementos tales como pizarras interactivas, aulas virtuales y ordenadores personales para los alumnos. Además de esto, la Web 2.0 y las Redes Sociales favorecen la interacción entre alumnos y con los profesores, el aprendizaje colectivo y la digitalización de las tareas.

No olvidemos además la cuestión económica, acuciante en tiempos de crisis, eliminando uno de los graves problemas de los últimos años, la compra año tras año de los libros de texto. Hoy en día el profesor puede colgar en el aula virtual los temas del mes o, si es ajeno al uso de la nube (la última frontera), pasar los contenidos en un pen drive.

Efectos de la introducción de la tecnología en la educación.

Hasta aquí todos de acuerdo en que era necesario dotar de cierto aspecto de vanguardia a la enseñanza. Pero, ¿se nota esa revolución en los resultados?

La respuesta ha de ser un rotundo sí. No vamos a entrar en la comodidad, eficiencia y demás, cuestiones ya comentadas -y a las que en el siguiente párrafo volveremos-, sino que nos centraremos en cuestiones menos tangibles. En primer lugar, y como ya hemos dicho, la Web 2.0 privilegia el debate y el intercambio de distintos puntos de vista, ayudando a que los jóvenes desarrollen el pensamiento crítico que se busca en una sociedad en la que cada vez tenemos más información, muchas veces contradictoria, bombardeándonos constantemente.

Además, la mayor flexibilidad y posibilidad de adaptación de los contenidos hacia el alumno permiten que estos puedan llevar ritmos distintos de aprendizaje, acabando con esos grupos de refuerzo que tienden a la marginalización de sus integrantes, y permitiendo una mayor dignidad para aquellos alumnos que necesiten materiales de apoyo o una mayor insistencia en determinados conceptos.

Pero no solo los alumnos se benefician, y es que los profesores han visto como su trabajo se ha convertido en una labor más dinámica, atractiva y en la que tienen la posibilidad de ser mucho más eficientes. El batallar con el proyector, el arcaico manejo de un encerado, los dictados o la resolución de problemas matemáticos toman un nuevo cariz cuando se abordan con un monitor o una pizarra electrónica. Además, las reducciones en términos de tiempo de corrección de exámenes, tareas y demás cuestiones mecánicas, que anteriormente forman parte de su rutina diaria, y que ahora son mucho mas rápidas, les permiten tener un mayor tiempo para continuar con su formación, algo que debería ser primordial para cualquier maestro, pues terminará redundando en sus alumnos.

Aplicando la tecnología en la educación. Ejemplos concretos

Hasta ahora hemos abordado el tema basándonos en la lógica y en generalidades, pero ya es hora de ir a lo concreto. ¿Qué aportes específicos ha recibido la educación en los últimos años, que realmente sean un salto adelante en cuanto a tecnología aplicada?

Obviaremos aquí ejemplos dados anteriormente, tales como ordenadores personales, pizarras electrónicas, almacenamiento en la nube y demás, y nos centraremos en aquellas novedades verdaderamente revolucionarias en el terreno educativo.

Realidad virtual

Aunque su boom fue en los primeros años 90, la verdadera realidad virtual, y su evolución hacia un modelo más aplicable, la realidad aumentada, han explotado finalmente en la segunda década del presente siglo. A pesar de ser tratadas como las dos caras de una misma moneda, ambas son diferentes: mientras que la realidad virtual introduce al usuario en un mundo diferente, haciéndolo partícipe de este, la aumentada permite ver el mundo real con información añadida (aumentada).

La realidad aumentada, tecnología al servicio de la enseñanza

Ambas, eso sí, poseen una característica fundamental común: el diseño gráfico en 3D en el que se generan ambos escenarios hace sentir al usuario que el entorno en el que se encuentra es real.

Para el sector que nos ocupa, la ventaja del uso de esta tecnología en la educación es la posibilidad de dar un plus de realismo y dinamismo a las enseñanzas, hacer que los alumnos vivan en primera persona acontecimientos que anteriormente solo podían leer en monótonos libros de texto. Suena a enseñanza utópica, pero está mas cerca de lo que creemos.

Educación en el móvil

La prohibición del teléfono en clase ha pasado a mejor vida. Incluso la UNESCO cree más efectivo regular el empleo de telefonía móvil en las aulas con fines pedagógicos que intentar evitar su uso. Para ello propone una serie de medidas, entre las que destacan la creación de políticas que fomenten el uso de las TIC en la educación, y la formación a los maestros a fin de que manejen el aprendizaje móvil y la creación de contenido educativo para el móvil.

Educación y videojuegos

El sueño de todo alumno hecho realidad. Gracias al cambio de concepción que la sociedad ha sufrido con respecto a los videojuegos en los últimos años, estos empiezan a ser vistos como útiles en el terreno educativo. Esta demostrado que ayudan a una mejor memoria, lógica, concentración, planificación, coordinación, motricidad u orientación espacial, entre otras. Así, el uso de determinados juegos cuyos beneficios estén mas que demostrados (Minecraft para desarrollar la creatividad, Tetris para aumentar el tamaño de la corteza cerebral…) comienzan a contemplarse como refuerzos educativos para el alumno.

Inteligencia artificial

La menos implementada de las tecnologías aplicadas a la educación aquí mencionadas, ya que a pesar de sus avances, a pasos agigantados, aún está en desarrollo. Según un Estudio de la Universidad de Stanford, elaborado en 2016, esta tecnología será un estándar en la educación en apenas quince años.

Las aplicaciones de esta tecnología en la educación traerán mejoras en el terreno de la personalización y expansión del aprendizaje, y se cree que su aplicación será llevada a cabo en al menos los siguientes campos:

  • La robótica educativa, permitiendo a los alumnos crear y programar sus propios robots, favoreciendo así su pensamiento lógico, deductivo y la creatividad
  • Las tutorías inteligentes. Nos referimos aquí a unas I.A. denominadas tutores cognitivos que imitan el rol del profesor, guían al estudiante, ofrecen respuestas inmediatas a sus deberes, pistas al atascarse en los mismos e incluso son capaces de generar la mejor secuencia de aprendizaje posible para cada uno de sus alumnos.
  • Los MOOC y demás sistemas de aprendizaje online: actualmente ya en funcionamiento, con un enorme éxito entre un muy variado público (son muy conocidas las plataformas como Coursera, que ofrecen cursos gratuitos de gran calidad), han logrado crear aulas inmensas, de miles de alumnos, que son evaluados casi al momento gracias a las tecnologías de inteligencia artificial.
  • La analítica del aprendizaje. Relacionada con los mencionados MOOC se encuentra esta área, consistente en analizar, medir y recopilar los datos de los estudiantes durante el proceso de aprendizaje, con la intención de obtener conclusiones que permitan llegar a nuevos descubrimientos científicos que lleven a mejoras en el aprendizaje a gran escala. Actualmente estos estudios ya se están llevando a cabo en terrenos tales como el análisis de la motivación de los estudiantes o de los procesos cognitivos en el terreno de la escritura o la memoria.

 Las impresoras en 3D

Hasta ahora hemos hablado exclusivamente de concreciones en el apartado software, y ahora nos referiremos a algo más tangible, una de las apuestas más importante en terreno educativo que se llevará a cabo en el futuro más próximo.

Impresoras 3D, o como la tecnología en la educación convierte en visibles conceptos abstractos

Las impresoras en 3D ofrecen al alumno la posibilidad de representar y concretar un concepto estudiado, convirtiéndolo en un objeto real. Por ejemplo, imaginemos la posibilidad de crear un diseño gráfico explicado por el profesor en clase, o la resolución de puzzles complejos creando la pieza clave mediante la impresora, o incluso fomentar el trabajo en equipo creando un sistema que funcione con la unión de las piezas creadas por cada uno de los alumnos integrantes de un grupo.

Así, y como ya ha sido conclusión habitual en esta disección acerca de la tecnología en la educación, es enorme la potencial aportación de esta innovación en cuanto a creatividad y capacidad de resolución de problemas, y aún más interesante, en hacer todo esto captando la atención y el interés del estudiante.

¿Tecnología en la educación o educación en la tecnología? Así será la escuela en el futuro

Estamos llegando al final, pero no queríamos acabar sin hacer de adivinos, intentando inferir el fin último de esta revolución en terreno educativo; la escuela del futuro.

En ella, las clases tal y como las entendemos ya no existirán, pues el profesor no estará encargado de recitar conocimientos reglados y divididos por cursos. Este será un guía, humano o no (como alternativa nos referimos a las incipientes I.A.s anteriormente mencionadas, por supuesto) que tratará de ayudar al alumno a través de un proceso de aprendizaje propio, para el que tendrá a su disposición una infinita fuente de conocimientos de la que servirse y que gestionar. Que esto no nos haga pensar que el profesor perderá valor e importancia en esta nueva supervisión educativa; la figura será aún más importante, ya que tendrá que formar realmente al alumno, en una sociedad saturada de información, enseñándole valores tan necesarios como el pensamiento y análisis críticos o el filtrado y selección de la información según sus fuentes.

El alumno también tendrá que asumir retos muy importantes, ya que, al tener infinitas posibilidades de acceder a un también infinito conocimiento, deberá desarrollar una mentalidad mucho más global, así como analítica. Además, la labor de supervisión actual del profesor se extinguirá, por lo que la responsabilidad del trabajo recaerá en el alumno, que deberá “buscarse la vida”.

En cuanto a las clases en sí, estas no existirán como tales, no habrá un horario ni un sitio físico al que acudir. Parte de esa personalización a la que tenderá la educación se referirá también a la adaptación a los horarios de cada uno, para compaginar con otras actividades importantes para el correcto desarrollo del futuro ciudadano global del que antes hablábamos. Todo esto tendrá una contrapartida, y es que si no hay horarios y todo es individual… todo serán tareas para hacer, lo que se traducirá en deberes a mansalva. Lógicamente, estos tendrán un lavado de cara, e irán encaminados a hacer que los alumnos aprendan a documentarse, a compartir conocimientos y en definitiva, a investigar, pero en una educación que dependa en gran medida del alumno el trabajo por su cuenta será imprescindible y muy numeroso.

Finalizamos así este artículo, más largo que los que acostumbramos a escribir, influidos en parte por un tema que se presta, y mucho, a la exposición. Esperamos que a vosotros, futuros docentes, os haya gustado, y que encontréis en él una motivación más, al poder coger de inicio esta revolución y formar parte de ella. ¡Nosotros, como vuestros profesores preparadores de oposiciones de educación, os ayudaremos en todo lo que esté en nuestra mano!